La NASA retrasa la misión Artemis III y eso complica que el ser humano vuelva a pisar la Luna durante el mandato de Trump
Donald Trump había asegurado que le encantaría ver al ser humano pisar de nuevo la Luna durante su mandato, que expira en noviembre de 2028. Esta decisión lo dificulta sobremanera
Trump se dirige a Isaacman, administrador de la NASA, durante la visita oficial de la tripulación de Artemis II a la Casa Blanca (Reuters/Evelyn Hockstein)
El cambio llega después de la comparecencia del administrador de la agencia, Jared Isaacman, ante el Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes de EEUU. Allí explicó que la fecha ya no apunta a mediados de 2027, como había planteado meses antes, sino a una ventana más tardía que obliga a recalcular los siguientes pasos del programa lunar.
La clave está en que Artemis III ya no se concibe como el primer alunizaje tripulado del programa, sino como una prueba de encuentro y acoplamiento entre la cápsula Orion y los sistemas privados de aterrizaje lunar. Ese ensayo debe validar la interoperabilidad antes de que Artemis IV y Artemis V intenten llevar astronautas a la superficie en 2028.
El calendario se estrecha
Isaacman aseguró que había recibido respuestas de SpaceX y Blue Origin para cumplir las necesidades de la NASA de cara a una prueba de acoplamiento a finales de 2027. Su declaración marca una diferencia relevante respecto a su intervención de febrero, cuando situó Artemis III a mediados de ese año y abrió la puerta a dos oportunidades de alunizaje en 2028.
El retraso complica la promesa política y técnica de volver a la Luna antes de que acabe 2028. Preguntado en el Despacho Oval por esa posibilidad, Donald Trump afirmó: "Tenemos una oportunidad". Después añadió: "No nos gusta decir 'definitivamente', porque entonces diréis: 'Oh, hemos fallado, hemos fallado'".
El propio Isaacman respaldó ante el presidente el nuevo enfoque del programa: "Sí, señor presidente. Ahora tenemos un plan alcanzable para volver a la Luna y estamos de nuevo en el negocio de lanzar cohetes lunares con frecuencia". También señaló que Artemis III despegará en 2027 y que la NASA protegerá dos oportunidades en 2028 para regresar a la superficie lunar.
Los aterrizadores, el gran obstáculo
El punto crítico está en los módulos HLS, desarrollados por SpaceX y Blue Origin con contratos vinculados a una partida de 2.800 millones de dólares. La NASA necesita que estas naves demuestren antes capacidades todavía pendientes: acoplamiento con Orión, repostaje en órbita, manejo de propelentes criogénicos y operaciones seguras de descenso y despegue desde la Luna.
Starship, de SpaceX, y Blue Moon, de Blue Origin, siguen en fases de prueba y aún deben incorporar sistemas adecuados para transportar astronautas. La NASA, por ello, se mueve con cautela: antes de confiar una tripulación a cualquiera de estos vehículos, quiere ver aterrizajes no tripulados, despegues desde la superficie lunar y una arquitectura capaz de sostener misiones mucho más largas que las del programa Apolo.