"Moreno quiere instaurar un sistema de beneficencia en el Servicio Andaluz de Salud"
La candidata del PSOE insiste en su defensa de los servicios públicos y afea la "propaganda" del Gobierno andaluz. Asegura que tomará posesión del escaño y se pondrá a disposición del partido si no logra un buen resultado
La candidata del PSOE a las elecciones de Andalucía, María Jesús Montero, posa para El Confidencial. (P. H.)
María Jesús Montero (Sevilla, 1966) dejó los cargos de vicepresidenta y ministra de Hacienda hace justo un mes, cuando se hizo efectiva su entrada en las listas del PSOE para las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo. Asegura que se conoce el Sistema Andaluz de Salud (SAS) mejor que su casa y es ahí donde pone gran parte del peso de su estrategia para intentar que el PSOE recupere la Junta tras la traumática pérdida de San Telmo. Su reto pasa por reactivar al casi medio millón de votantes que sí va a las urnas cuando hay generales, pero no cuando hay andaluzas, una tecla que los socialistas llevan buscando ya casi ocho años. La exconsejera andaluza, que hoy sólo es diputada en el Congreso, sabe que la meta es complicada, pero es casi tan tenaz como optimista.
PREGUNTA. ¿Cómo valora la precampaña?
RESPUESTA. Estoy muy contenta, mucha gente en todos los puntos de Andalucía te traslada el ánimo, te muestra su apoyo y, sobre todo, te cuenta sus testimonios personales. Lo que le está pasando con la sanidad pública o el problema que tienen con el chaval que quiere estudiar Formación Profesional de Informática y no tiene plaza. Son reflexiones que están haciendo las familias andaluzas ante la privatización de los servicios públicos y que se explica mejor que nada con los testimonios de la gente. El PSOE está demostrando que es la alternativa real al Gobierno de Moreno Bonilla
P. ¿El partido se ha activado tras la compleja elaboración de las listas?
R. El partido tiene ganas de que venga el 17 de mayo, que podamos demostrar nuestra capacidad de gobierno y nuestro programa de defensa de los servicios públicos. Veo a cada militante en su tarea, que es lo fundamental. Ninguno tiene más importancia que otro, todos tenemos un cometido en esta campaña y yo creo que todo el mundo es muy consciente de la responsabilidad que aborda el partido al mostrarse como alternativa al desmantelamiento en la práctica de los servicios públicos que han sido la seña de identidad de Andalucía y también del PSOE, porque es el que la ha construido a lo largo de estos años de democracia.
P. Estas ideas son las que está repitiendo en los mítines y casi desde que se convirtió en la líder del PSOE. El objetivo es animar a un votante que no va a votar en unas andaluzas, pero sí en unas generales. ¿Cree que esto ya ocurre?
R. Conforme se va acercando el día, veremos que ese movimiento va a más. En estas elecciones autonómicas los ciudadanos tienen que pensar en lo que les interesa particularmente, es decir, no estar atentos a toda la campaña de propaganda que se hace desde el Gobierno de la Junta. Que la gente se pregunte si el 17 de mayo pueden poner un granito de arena para que su familiar se intervenga de la operación pendiente, que su médico de familia le atienda inmediatamente para no provocar angustias añadidas o llegar tarde a la enfermedad. Que uno sea consciente de que el futuro de Andalucía depende de cada ciudadano y de cada ciudadana.
P. ¿Cree que no es así?
R. Probablemente hay una menor conciencia de la importancia que tienen estas elecciones para el electorado progresista. Queremos transmitir la realidad: que las competencias en sanidad, en educación, en dependencia, en vivienda, lo que nos permite ser ciudadanos con mayúsculas, justamente son responsabilidades de la Junta de Andalucía. Y si no gobernamos, por mucho que hagamos desde otras instituciones, ese bienestar en forma de derechos y servicios públicos no llega a la ciudadanía. Por eso apelamos a que ese votante que alguna vez votó al PSOE estas elecciones autonómicas las tiene que considerar fundamentales. Le va la vida en ellas.
P. Pero eso llevan haciéndolo años sin una mejora en las encuestas, que les sitúan en su suelo electoral.
R. El gran reto es convertir el enfado de la gente, la indignación, en utilidad a través de su participación en las elecciones. Que esa situación no les lleve al conformismo ni a la resignación, sino que entiendan que se va a hacer lo que decidan los andaluces y las andaluzas, no lo que decidan grandes medios de comunicación, grandes poderes políticos y económicos. Hay personas en Andalucía que han confiado en el PSOE y yo apelo directamente a ellas porque creo que tienen una conciencia clara de hacia dónde tiene que progresar la sociedad. Que no se conviertan en espectadores porque su día a día está atravesado por esas políticas que en este momento están ausentes en Andalucía, políticas privatizadoras que van a terminar generando ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Ya está ocurriendo en nuestro día a día y, o frenamos esta situación o cuando queramos atajarla va a ser ya demasiado tarde.
P. También reivindican la labor del Gobierno central para animar al voto, pero el Ejecutivo de Pedro Sánchez tiene mala valoración en las encuestas. ¿Esto cómo se conjuga?
R. El Gobierno de Pedro Sánchez en las encuestas tiene una aceptación bastante amplia por parte de los ciudadanos. Es el caso de la regularización de la inmigración o nuestro debate a nivel internacional y la posición de España frente a los ataques en Ucrania, frente a la guerra de Irán, del Líbano, de Gaza y Cisjordania. Todas estas situaciones cuentan con un respaldo muy amplio de la sociedad española y de la sociedad catalana, perdón, de la sociedad andaluza.
P. ¿De la sociedad catalana?
R. Estaba pensando también en las fórmulas para mejorar la convivencia en el conjunto de España. Andalucía nunca se definió por estar contra otros territorios, sino por reivindicar que no quería quedarse atrás y que aquello que en materia de autogobierno se conquistara por parte de alguna comunidad autónoma, aspirábamos también a tenerlo dentro de nuestro estatuto. Necesitamos activar la participación y que la gente no compre este discurso del desapego de la política que desde la derecha se intenta trasladar: el conformismo, la resignación. El Gobierno de Pedro Sánchez ha demostrado que el crecimiento económico es compatible con un reparto justo de la riqueza. Y el Gobierno de Moreno Bonilla se ha dedicado todos estos años a confrontar con las políticas de Pedro Sánchez y, sin embargo, luego se apropia de los resultados de esas políticas en términos de empleo, en términos de atracción de la inversión industrial o en términos del desarrollo de las energías renovables, con las que nunca el PP estuvo de acuerdo.
Montero: 'Andalucía nunca se definió por estar contra otros territorios, sino por reivindicar que no quería quedarse atrás'. (P. H.)
P. ¿Puede haber un problema de comunicación? Ni en Extremadura ni en Aragón han funcionado esas reivindicaciones.
R. El aparato de propaganda de las comunidades autónomas gobernadas por el PP tiene potencia. Sus presidentes están más preocupados por la imagen que por transformar a mejor la vida de los ciudadanos. Se dedican todo el día a intentar proyectar lo que no es. Lo hemos visto con resultados de la EPA, mientras que el señor Juan Bravo critica que eran datos falsos, maquillados, los presidentes autonómicos dicen que son gracias a ellos. ¿En qué quedamos? No les importa el fondo, lo que les importa es proyectar una imagen y que la gente viva ajena a lo que significa la política para no debatir de modelos de sociedad, sino debatir de los chascarrillos que cada día se le ocurren.
P. Hablaba usted de Cataluña, pero fue el independentismo lo que alimentó la entrada de Vox en Andalucía en 2018. ¿Cree que los pactos de Sánchez con las formaciones secesionistas le pueden perjudicar en su intento de volver a la Junta?
R. Cualquier ciudadano que se acerque a la realidad con honestidad ve claramente que nada tiene que ver la España que heredamos en el año 2018, respecto a las tensiones territoriales, con la que tenemos ahora. Ahora tenemos en Cataluña un presidente socialista que aboga por la convivencia y tiene como leitmotiv principal la justicia social. Eso ha contribuido también a que la situación económica de nuestro país vaya mejor, a que nuestras energías se puedan dedicar a resolver los problemas de los ciudadanos, no a que los políticos le generemos nuevos problemas a la gente. El futuro de la política y el presente se tienen que centrar en ver cuáles son las medidas que cada partido político proponemos para mejorar aquello que los ciudadanos nos cuentan en los sondeos que son sus principales problemas. En Andalucía, la sanidad o la vivienda.
P. ¿Estará el señor Illa en la campaña andaluza?
R. Creo que la agenda lo va a dificultar, pero yo estaría encantada de que viniera y todos los responsables de federaciones de mi partido se han prestado, por supuesto, a participar en la campaña. Habrá algunos ministros, por supuesto el presidente [José Luis Rodríguez] Zapatero, que siempre acompaña todas las campañas y además estamos encantados de escuchar siempre el aprendizaje que nos trae. Y el presidente Sánchez, como no puede ser de otra manera, está volcado en que Andalucía recupere ese espíritu de progreso que siempre la ha caracterizado.
P. ¿Y qué hay de Óscar Puente? Es muy popular en su electorado pero se ha metido en un berenjenal en Málaga con el AVE
R. Óscar Puente puso el dedo en la llaga y eso es lo que le molesta al PP. Puso el dedo en la llaga cuando se trasladó, como siempre desde la mentira, que en la Semana Santa iba a haber una pérdida solo en la provincia de Málaga de un volumen de millones, creo recordar, 1.200 o 1.300, que ni siquiera son los rendimientos de toda Andalucía durante esa etapa de las fiestas primaverales. No sólo no ocurrió, sino que los resultados han sido fantásticos, de pernoctaciones, de número de visitantes. Le quitó la máscara al gobierno de Moreno Bonilla, que quería transmitir algo que no era cierto, dar una visión de la realidad que no se corresponde con los datos.
P. ¿No fue demasiado duro en una provincia donde se juegan tanto?
R. Bueno, él tiene su estilo, que puede ser de mayor o menor agrado, pero lo importante es que dijo la verdad y creo que la verdad nunca tiene que ofender. Lo que tiene que ofender es que algunos se dediquen a mentir con total impunidad y que cuando se descubre la mentira le digan al árbitro que pite falta. La política tiene que ser ejemplar en la honestidad, un debate respetuoso con el adversario político y que no se dedique a derribar, a deshumanizar al adversario.
P. ¿Cree que el nuevo sistema de financiación autonómica se aprobará pronto?
R. Espero que sí, son 5.700 millones de euros más cada año para Andalucía. Son recursos imprescindibles para poder revitalizar el sistema sanitario después de la situación donde lo ha dejado Moreno Bonilla. Va a requerir de una inyección extraordinaria de recursos y una orientación clara: que lo público tiene que ser eficaz. Si hay cura para una enfermedad, cualquier ciudadano va a tener acceso a la misma. Y no lo que nos está ocurriendo en Andalucía, donde han subido más que en ninguna otra parte de España los seguros privados. Uno de cada cuatro andaluces ya ha suscrito un seguro privado. Esa privatización alcanza no sólo a la sanidad, sino también a la formación profesional y a la educación pública, pilares imprescindibles para la igualdad de oportunidades.
P. Moreno lo niega.
R. Lo público es la única garantía que tenemos las sociedades desarrolladas de que no se imponga la ley del sálvese quien pueda. Que no haya una Andalucía que se puede pagar el acceso a unos servicios y otra que se tenga que conformar con lo que tiene, como un sistema de beneficencia. Es el sistema que la anterior consejera de Salud trasladó con todas sus letras. Dijo que su obligación era garantizar la atención sanitaria para que no se pudiera pagar un seguro privado. Y esa frase lo dice todo
P. Insiste en que Moreno quiere aplicar un copago sanitario, aunque no da más pistas.
R. Él sabe que yo lo sé porque él sabe con quién ha mantenido conversaciones hablando sobre el tema del copago y, por tanto, le corresponde a él explicarlo. Cuando habla de una remodelación profunda de un sistema sanitario, que él considera que pertenece a otra época, ¿de qué está hablando? El sistema sanitario incorporó la digitalización, la inteligencia artificial en alguno de sus procedimientos, pero mantiene la cercanía, la proximidad, el trabajo y el reconocimiento a los profesionales y sobre todo que las listas de espera no sean una barrera, desde el médico de familia hasta la intervención quirúrgica de mayor complejidad. Moreno Bonilla declaró que no había hecho la transformación del sistema sanitario porque era un lío. Meter un copago dentro del sistema, además de un lío, es una desgracia. Seguir incrementando la oferta en atención privada y dejar de invertir o de contratar a profesionales sanitarios, claro que es un lío. Desmantelar el sistema sanitario público es un lío. Como no lo quiere decir a las claras, oculta este programa y traslada un titular que está vacío, que no tiene nada detrás y que no sabemos qué es lo que oculta, aunque lo intuimos.
P. ¿Niega que el SAS tenga hoy más recursos que nunca y el mayor número de profesionales?
R. No, pero es una desgracia que teniendo los mayores recursos de la historia tenga las mayores listas de espera de la historia. Esos recursos no se están dirigiendo a fortalecer el acceso a los servicios, ni a la calidad de las prestaciones, ni tampoco la innovación en las técnicas para que tengamos lo mejor dentro del sistema público. La gente sabe que cuando tiene un problema de salud complejo lo público es quien mejor los resuelve. Esto ha sido una seña de identidad construida por los gobiernos socialistas en Andalucía. Tiene que ser la garantía, la mejor tecnología tiene que estar en lo público, los profesionales mejor retribuidos tienen que estar en el sistema público, en la capacidad de que nuestros centros sanitarios estén a menos de 20 minutos de donde vive la población. No lo podemos sustituir por una oferta privada que siempre sigue el ánimo de lucro.
P. El sistema de financiación autonómica beneficia en términos absolutos a Andalucía, pero la comunidad sigue por debajo de la media en financiación por habitante.
R. Andalucía avanza con este sistema de financiación y queda en una posición absoluta y en una posición relativa mejor que estaba en el modelo anterior. ¿El señor Moreno Bonilla va a aceptar los 5.700 millones? Ha dicho que no. ¿Qué modelo alternativo tiene el PP? Se lo digo yo, ninguno. Llevan 16 años sin decir cuál es la propuesta que plantean para fortalecer las competencias autonómicas. 16 años sin dar ninguna pista de cómo quedaría Andalucía dentro de ese reparto. Los modelos de financiación que en los últimos años se han podido debatir han sido a propuesta mía y han sido modelos en los que siempre Andalucía sale beneficiada. Si dice que no, es simple y llanamente por no querer reconocer la validez de la propuesta que presenta su adversario político. Es mezquino hurtarle a los ciudadanos esa capacidad de que se puedan beneficiar de mayores recursos.
Foto: P. H.
P. ¿Le ha preguntado ya a su sucesor, Arcadi España, qué barones populares le han dicho en privado que quieren que se apruebe el modelo de financiación?
R. Muchas veces los responsables autonómicos del PP tienen que seguir la instrucción de Génova. El señor Moreno Bonilla parece más genovés que andaluz, sigue las instrucciones de Génova de no aceptar determinadas propuestas del Gobierno de España, pero luego está con los dedos cruzados para que se aprueben porque sabe que son buenos. Este modelo de financiación le aporta un mayor volumen de dinero a todas las comunidades. Y sobre todo rompe con algo que desenmascara la estrategia del PP y de Moreno Bonilla.
P. ¿A qué se refiere?
R. Dijeron que Cataluña saldría del régimen común, que yo iba a presentar un cupo catalán y que Cataluña iba a recibir más recursos que Andalucía. Y todo es falso, todo es mentira. Nunca hubiera consentido que Andalucía saliera perjudicada de ninguna de las iniciativas del Gobierno de España. No quieren que se les caiga su relato para enfrentar a unos ciudadanos con otros, así que no quieren hablar ni de financiación autonómica ni de nada. Han renunciado al cara a cara porque el señor Moreno Bonilla no quiere debatir de política, prefiere el Instagram, prefiere las fotos y las palmaditas en la espalda.
P. ¿Cree que el señor España será más laxo a la hora de negociar la recaudación del IRPF por parte de Cataluña como pactó ERC con el PSC?
R. Creo en el diálogo como forma de resolver las diferencias de interés o los conflictos que tiene la sociedad. No voy a compartir ninguna manera de imposición, venga de un sitio, venga de otro; ni voy a compartir tampoco que arreglemos nuestra discrepancia a partir de descalificaciones. Uno de los graves problemas que tiene la política en este momento es la deshumanización de los adversarios políticos que lleva a que la gente, en vez de hablar de cómo podemos mejorar nuestros sistema sanitario, hablemos de las características personales de los candidatos. El señor Moreno Bonilla está más interesado en el Hola que en el BOJA.
P. No está siendo usted muy explícita en las críticas a los pactos de PP y Vox en Extremadura y Aragón en estos días. ¿Cree que anima al voto a Moreno como ocurrió en 2022?
R. Moreno Bonilla llama a la resignación y al conformismo. Pide un cheque en blanco para seguir privatizando el sistema sanitario y seguir asfixiando económicamente a las universidades públicas. Para no contestar si va a poner los recursos que se necesitan para la construcción de viviendas después de que el Gobierno de España ha puesto encima de la mesa 700 millones para Andalucía. De eso tenemos que hablar. Muchas de las políticas que se plasman en esos pactos ya se están practicando en Andalucía sin la presencia de esa ultraderecha. Por ejemplo, la crítica y la criminalización de las personas inmigrantes que conviven entre nosotros o todo lo que tiene que ver con los avances de las mujeres. La derecha y la ultraderecha representan una involución clara respecto a la igualdad que reivindica el PSOE. El Gobierno de Moreno Bonilla lleva prometiendo 8 años un plan de igualdad y una estrategia de lucha contra el machismo en Andalucía y no los presenta. ¿Por qué no los presenta? Porque quiere atraer parte de un voto más cercano a los postulados de Vox.
P. ¿Azuzar contra Vox puede funcionarle a Pedro Sánchez en unas generales, pero no a usted en las andaluzas?
R. No es que funcione o deje de funcionar, es que mi adversario político es Moreno. Los dos partidos que en este momento tenemos opciones para presidir un gobierno en Andalucía tenemos que discutir entre nosotros de las políticas diferenciadoras que cada uno planteamos. Y esto es lo que yo estoy intentando trasladar. El PP no dice nada. Dijo hace unos días que quiere un gobierno libre. No, perdone, los gobiernos tienen que estar sometidos al control parlamentario, tienen que dialogar y tener contrapeso. No puede pedir una carta blanca para hacer lo que le dé la gana. Muchas veces se critica la actitud de otros dirigentes que son más explícitos, como la señora [Isabel Díaz] Ayuso.
P. Dice usted que PP y PSOE son los dos únicos partidos que pueden gobernar, pero ninguna encuesta le da más de 32 escaños. ¿Qué objetivo se ha puesto usted?
R. El que me permita gobernar. El PSOE siempre sale a ganar, somos un partido de gobierno y salimos con toda ilusión y con todas las ganas. Esto forma parte también de la estrategia del PP, que pretende que se desmovilice la gente progresista porque entienda que está todo hecho. No hay ni un voto en la urna y ellos hablan incluso del número de votos que les faltan para obtener tal o cual mayoría. Es una falta de respeto a la democracia. La sanidad, la dependencia y la educación tienen solución. En los últimos 30 años, en Andalucía ha florecido una clase media que lo es porque tiene garantizada la gratuidad de sus servicios públicos. Por eso somos clase media, porque tenemos servicios públicos gratis garantizados que se pagan con los impuestos de todos. El que más tiene más aporta, pero todos recibimos según nuestra necesidad. Y esto es lo que está desmantelando el señor Moreno Bonilla en una imagen de Andalucía de propaganda, de una falsa moderación, porque está haciendo a la chita callando lo mismo que está haciendo el PP en toda España.
Montero: 'Algunos del Gobierno de Moreno Bonilla dijeron no me iba a presentar como candidata. Y aquí estoy'. (P. H.)
P. Si no logra gobernar, ha dicho ya que tomará posesión como diputada; ¿pero tiene voluntad de liderar un proyecto a cuatro años desde la oposición?
R. Ese es otro de los mantras que vengo viviendo desde que decidí dar el paso adelante porque así me lo pidió mi partido. En todo momento se ha puesto en cuestión esa apuesta. Algunos del Gobierno de Moreno Bonilla dijeron no me iba a presentar como candidata. Y aquí estoy. No compro los esquemas mentales de la derecha que ponen en cuestión la apuesta del PSOE por Andalucía. Mi presencia aquí es una expresión de mi apuesta personal y de la apuesta política que ha hecho el PSOE al encarar estas elecciones. Todo lo que se diga respecto a lo que en el futuro yo haga o deje de hacer, viene provocado por esta situación. Cogeré el escaño y seguiré trabajando como siempre por Andalucía. A partir de ahí estaré siempre a disposición de mi partido. Hay que estar a disposición de las organizaciones políticas para desarrollar las tareas que en cada momento entendamos que mejor se adecúan al perfil de cada uno. En este momento mi tarea es ser presidenta de la Junta de Andalucía y no estoy en otro escenario que no sea ese.
P. ¿Le preocupa la investigación judicial en el Supremo que afecta a su jefe de gabinete?
R. Tiene toda mi confianza y además todo el mundo sabe que es una persona eficaz, que ha desarrollado su trabajo con absoluta lealtad le pregunte a quien le pregunte de los grupos políticos o actores sociales con los que hemos trabajado en los últimos años. Es una estrategia para intentar, como siempre, embarrar la vida pública y la vida política. Me llama la atención que a mí me pregunten por mi director de gabinete, que es una persona honrada, trabajadora, inteligente y que ha dedicado su vida al trabajo público, y no se le pregunta a Moreno Bonilla por la corrupción del PP en Almería. Tuvo el desparpajo el otro día en Almería de criticar al gobierno de Pedro Sánchez y de decir que en Andalucía no había problemas de corrupción. En Almería, epicentro de la corrupción del PP andaluz con 40 altos cargos o miembros del PP imputados, algunos pertenecientes a la dirección.
P. ¿Cree que los cribados de cáncer de mama le pasarán factura al Gobierno andaluz?
R. ¿Cómo se puede tener el desparpajo de no dar respuesta ante la criminalización de las mujeres del cribado del cáncer de mama y, sin embargo, reclamar dignidad para otras víctimas? ¿En qué quedamos? ¿En que todas las víctimas tienen que tener dignidad o solo aquellas que decide Moreno Bonilla? Yo creo que es bastante evidente esa política que practica. Y, por cierto, incumplió su palabra de forma clara. Dijo que sólo iba a estar 8 años de presidente de la Junta de Andalucía, que no se iba a presentar a una reelección. Se está presentando y a mí se me está cuestionando mi apuesta por Andalucía. Y nadie le ha preguntado al señor Moreno Bonilla por qué cambió de opinión. Es una forma asimétrica de entender lo que hacemos cada uno y yo estoy demostrando que para mí lo fundamental es apostar por esta tierra. Sé lo que hay que hacer y creo que mi experiencia en el Gobierno de España ha complementado aún más mi conocimiento de la política y de las soluciones que tenemos para el día a día de los ciudadanos
P. ¿Revertirá las rebajas fiscales que ha puesto en marcha el PP andaluz en los últimos ocho años?
R. Siempre he apostado por los sistemas fiscales justos, pidiendo un mayor esfuerzo a aquellos que tienen mayor capacidad e intentando bajar la carga impositiva a aquellos que tienen menos. Hemos ahorrado a los trabajadores con rentas por debajo de los 22.000 euros más de 11.000 millones de euros en el IRPF durante todos estos años. Mi política fiscal es una política clara de bajarle esa carga a la clase trabajadora, a las personas más vulnerables y pedir un mayor esfuerzo a aquellos que tienen mayores posibilidades de aportar nuestra hoja de ruta. En esa hoja seguiremos.
P. ¿Y eso contempla eliminar la bonificación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones que aprobó Moreno al llegar a San Telmo?
R. El último gobierno socialista presidido por Susana Díaz también hizo un cambio fiscal [en Sucesiones y Donaciones] respecto a cuestiones que eran mejorables. Si los ciudadanos tienen unos buenos servicios públicos, si tienen una buena respuesta por parte de las instituciones, el pegamento de nuestra convivencia, que es justamente la capacidad que cada uno aporte de repartir esa riqueza, viene solo. El problema es que la gente ve que los servicios públicos no funcionan, y evidentemente no le ve sentido a tener que contribuir con sus impuestos. Eso es lo que hay que romper de una vez por todas. Aquellos que tienen mucho no quieren pagar impuestos, pero los ciudadanos normales, la mayoría social de Andalucía tiene que saber que la fiscalidad es la mejor manera de redistribución de la riqueza que hay en las sociedades avanzadas.
María Jesús Montero (Sevilla, 1966) dejó los cargos de vicepresidenta y ministra de Hacienda hace justo un mes, cuando se hizo efectiva su entrada en las listas del PSOE para las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo. Asegura que se conoce el Sistema Andaluz de Salud (SAS) mejor que su casa y es ahí donde pone gran parte del peso de su estrategia para intentar que el PSOE recupere la Junta tras la traumática pérdida de San Telmo. Su reto pasa por reactivar al casi medio millón de votantes que sí va a las urnas cuando hay generales, pero no cuando hay andaluzas, una tecla que los socialistas llevan buscando ya casi ocho años. La exconsejera andaluza, que hoy sólo es diputada en el Congreso, sabe que la meta es complicada, pero es casi tan tenaz como optimista.