El Volkswagen Golf Country Wolfsburg Edition ni siquiera lo fabricaba Volkswagen, pero es uno de los modelos más raros y buscados de la marca alemana

Volkswagen Golf Country Wolfsburg Edition
Volkswagen Golf Country Wolfsburg Edition

El Volkswagen Golf Country tuvo una tirada muy limitada, pero de la Wolfsburg Edition solo se fabricaron 55 unidades.

El Volkswagen Golf es un icono dentro de la automoción. Uno que ha tenido tanto éxito y que lleva a la venta tanto tiempo que en su dilatada historia hay versiones de todo tipo, entre ellas auténticas rarezas que fueron prácticamente anecdóticas, pero que con el paso del tiempo se han ganado el estatus de figura de culto. El Volkswagen Golf Country Wolfsburg Edition es una de ellas.

Para entender la concepción de esta variante hay que situarse a finales de los años 80, cuando la idea de un SUV compacto aún no existía como tal. A pesar de ello, Volkswagen decidió probar algo diferente que se salía de las normas de la industria: convertir su exitoso Golf en un coche capaz de abandonar el asfalto sin por ello dejar de ser un turismo.

Así nació el Golf Country, una versión elevada del Golf II equipada con tracción integral Syncro y que tenía un planteamiento más cercano a un vehículo pensado para hacer off-road que al enfoque tradicional del compacto. No era lo único en lo que se diferenciaba del Volkswagen Golf estándar: también era bastante curioso como se producía.

El Golf Country se montaba parcialmente en la planta de Zwickau, pero su transformación final se realizaba en Austria, en las instalaciones de Steyr-Daimler-Puch. Allí se instalaba el sistema de tracción, se elevaba la suspensión y se añadían los elementos específicos de carrocería. Es decir, era en esa planta secundaria donde se le añadía todo lo que le hacía ser como era.

A nivel mecánico, montaba el conocido motor 1.8 de gasolina de 98 CV que usaba el alemán por aquel entonces, asociado a una caja de cambios manual de cinco velocidades y al sistema de tracción integral Syncro con acoplamiento viscoso. No era un coche rápido, pero sí robusto y, lo que más importaba, muy capaz en terrenos complicados para un compacto convencional.

El sistema Syncro era uno de los elementos clave. Funcionaba principalmente como tracción delantera, pero enviaba par al eje trasero cuando detectaba pérdida de adherencia. Esto hizo que el Golf Country fuera uno de los primeros compactos con tracción integral pensado para llevar a cabo un uso mixto entre carretera y caminos sin asfaltar.

Volkswagen Golf Country Wolfsburg Edition
Volkswagen Golf Country Wolfsburg Edition

Además, su altura libre al suelo, de aproximadamente 210 mm, era muy superior a la de un Golf convencional, lo que le daba una capacidad real para enfrentarse a obstáculos de dificultad media – alta.

Como a Volkswagen le gusta rizar el rizo siempre que puede, dentro de la familia Country apareció una versión más exclusiva: el Volkswagen Golf Country Wolfsburg Edition, una serie limitada que añadía un nivel de equipamiento superior, cambios mecánicos y detalles estéticos diferenciados respecto al Country estándar.

La producción del Golf Country muy limitada, con tan solo 7.735 unidades abandonando la fábrica en toda su trayectoria. Pero es que el Wolfburg Edition supuso únicamente 50 de todas ellas, que fueron vendidas exclusivamente a los empleados de la fábrica. Huelga decir que esto hizo que fuera un auténtico unicornio, que sea dificilísimo ver uno y que, si alguno aparece, se pida por él una cantidad de dinero mucho mayor de lo que cabría esperar.

Volkswagen Golf Country Wolfsburg Edition
Volkswagen Golf Country Wolfsburg Edition

Uno de los aspectos que más le diferenciaban del Country normal es que empleaba el motor GTI. Esta denominación, reservada a las versiones deportivas del compacto, no se utilizó en el todoterreno, pero bajo su capó se trasplantó el motor del que hacían gala. Tampoco es que fuera una locura, pero con 107 CV era más potente que la variante estándar y mejoraba ligeramente sus prestaciones.

A nivel de chasis, mantenía la suspensión reforzada y elevada desarrollada específicamente para el modelo, con ajustes pensados para soportar tanto el uso en carretera como en pistas sin asfaltar. También montaba protecciones inferiores, paragolpes específicos y una rueda de repuesto exterior montada en el portón trasero, uno de sus elementos visuales más reconocibles.

El equipamiento también era más completo. Esta versión incluía detalles específicos como llantas de aleación exclusivas, elementos decorativos exteriores con el logotipo de Wolfsburg y un interior algo más refinado que el del Country estándar. El habitáculo incorporaba tapicerías específicas, volante de tres radios, cuentarrevoluciones y una dotación de serie más completa, incluyendo elevalunas eléctricos y techo solar en algunas unidades.

En conducción, el coche no pretendía competir con deportivos ni con todoterrenos puros, se situaba en el medio, en lo que podía parecer tierra de nadie, pero que era precisamente lo que le daba su personalidad versátil, para poder salir a pista rota cuando hiciera falta, con casi total seguridad siendo más capaz que muchos de los SUV actuales.

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