En los años 80 nacieron grandes coches deportivos. Y pensamos que estos son los siete mejores

Hemos elegido los siete mejores deportivos de los años 80, siete modelos que marcaron una época por su rendimiento extremo, sin ningún tipo de ayudas electrónicas.

Si el otro día te hablamos de los mejores compactos deportivos de los años 80, esta vez subimos el nivel para mostrarte los siete deportivos de los años 80 que consideramos mejores. Un poco más de picante no viene mal.

Aquella década, que en España hemos bautizado como los ‘años de plomo’, aunque también hay gratos recuerdos, como Naranjito, El último de la fila llenando conciertos vestido como un profesor de literatura y sin tatuajes, Óliver y Benji jugando en campos de un kilómetro o aquellos veranos azules que terminaban con el recuerdo de Chanquete.

Aquella década, la de los 80, fue también la de coches deportivos extremos. Años en los que parecía que no había límites para nada. Y el ejemplo más ilustrativo fue el Grupo B del Campeonato del Mundo de Rally.

Pero sí había límites. Ni más ni menos que la muerte, como pudieron comprobar el finlandés Henri Toivonen y el estadounidense Sergio Cresto en el Rally de Córcega en 1986. Ese año, se canceló el Grupo B.

Esa radicalidad se trasladó también a la carretera y muchos fabricantes lanzaron auténticos cohetes con cuatro ruedas. Coches muy potentes, ligeros y desprovistos de electrónica. Aquí no intervenía ningún control de tracción ni asistente de ningún tipo. O dominabas el coche o, directamente, te ibas a la cuneta.

Nosotros hemos hecho una selección con los siete mejores deportivos de los 80, aunque la lista está abierta a debate. Hay muchos más modelos que perfectamente podrían estar aquí.

Peugeot 205 T16

Empezamos por el Peugeot 205 T16. Ya el 205 GTi era mítico, pero el T16 iba más allá. Fue concebido en plena época del Grupo B, gracias a Jean Boillot, quien decidió que participar en el mundial de rallys subrayaría la reputación de robustez de los coches Peugeot.

Peugeot Talbot Sport se creó bajo el liderazgo de Jean Todt, actualmente enviado especial de las Naciones Unidas para la seguridad vial, mientras que Jean-Claude Vaucard y Bernard Perron se encargaron de la ingeniería del 205 T16. Contrataron a André de Cortanze, anteriormente en Alpine, para supervisar el chasis y a Pierre Boudy, un exintegrante de Renault F1, para que hiciera el motor.

El piloto de desarrollo fue el galo Jean-Pierre Nicolas. Colocaron un motor de cuatro cilindros 1.8 y 16 válvulas basado en la unidad diésel de la familia XU que, inicialmente, producía 324 CV, conectado a una caja de cambios de un Citroën SM, aunque montada de forma transversal. El par se distribuía de forma variable entre ambos ejes para que la tracción fuera máxima.

Finalmente, las versiones de producción entregaban una potencia de 200 CV, mucho menos que el coche de rally, pero era igualmente un deportivo salvaje. Se construyeron 200 unidades, las necesarias para homologar el Peugeot 205 T16 de competición.

Se fabricaron 200 unidades del Peugeot 205 T16 debido a las normas de homologación, y aunque parecían bastante salvajes, ‘sólo’ contaban con 200 CV.

Lancia Delta HF Integrale

El Lancia Delta HF Integrale es uno de los deportivos de los años 80 más recordados, sobre todo por los aficionados a los rallys. Este compacto italiano diseñado por Giugiaro ganó hasta seis títulos mundiales.

El Delta nació en 1979, pero no fue hasta bien entrados los 80 cuando nació el Lancia Delta S4, una bestia con motor central de 400 CV creada para el Grupo B: se llegaron a fabricar 200 ejemplares de calle.

Tras la cancelación del Grupo B, llegó el Delta HF Integrale, la versión homologada para la calle de la versión creada para el Grupo A. Al principio entregaba 185 CV, pero la última evolución de 1992 (EVO II) alcanzaba los 210 CV.

Audi Sport Quattro

No abandonamos el mundo de los rallys, porque el siguiente protagonista también es un campeón. El Audi Sport Quattro fue la versión más prestacional del Audi Quattro lanzado a principios de los 80.

Revolucionó la competición con la introducción de la tracción total y fue un coche especial en todos los sentidos. Por su estética, con la distancia entre ejes recortada con respecto al original, y sobre todo su motor de cinco cilindros en línea turbo de 2.1 litros que producía 306 CV, con apenas 1.300 kg de peso.

BMW M3

BMW M3 (E30)
BMW M3 (E30)

Entre los mejores deportivos de los años 80 no puede faltar el BMW M3. En 1986 nació este modelo tan especial para la marca, con la generación E30 que, con el tiempo, se ha convertido en la preferida de los entusiastas de la marca.

El M3 E30 montaba un motor S14 de cuatro cilindros con 195 CV, una potencia que fue evolucionando en diferentes versiones hasta los 238 CV. Era un coche ligero, divertido, explosivo y emocionante, que ha llegado hasta nuestros días convertido en un auténtico clásico. Sus éxitos en los campeonatos de turismos también contribuyeron a crear la leyenda que es hoy.

Mercedes 190 E Evolution

Y la respuesta al M3 fue el Mercedes 190 E Evolution. La marca de la estrella creó esta berlina deportiva para plantar cara a BMW y Volvo. Los frutos llegaron en 1989 con el Mercedes 190E 2.5 16V Evolution y su espectacular alerón trasero.

No obstante, a Mercedes le costó varios años ganar a sus rivales. En 1990 presentó el Evolution II y en 1992 consiguió, por fin, ganar el DTM. Esa fue la versión más especial, con sus 235 CV, y de la que apenas se fabricaron 502 unidades. Actualmente, es muy difícil hacerse con una de ellas y sus precios están por las nubes.

Ford Sierra RS Cosworth

No menos legendario es el Ford Sierra RS Cosworth. En los 80, Ford gozaba de una alta reputación y hacía coches emocionales como este, el RS200, el Escort RS Turbo o el Fiesta XR2.

El Sierra es una de las berlinas más recordadas del fabricante estadounidense y la versión deportiva, aún más. Se caracterizaba por una estética muy radical, con detalles como el llamativo alerón posterior.

Su desarrollo comenzó en 1983, cuando Ford quiso regresar al mundo de la competición. Para ello, recurrió a Cosworth, con la que ya tenía una vinculación desde hacía tiempo. El motor era el YAA derivado del bloque T88, que generaba 204 CV y 275 Nm de par y se decidió que se instalaría sobre la carrocería coupé XR4i.

Renault 5 Turbo

La década de los 80 no se entiende sin el Renault 5 Turbo, el mítico culo gordo que ahora ha resucitado, aunque de otra manera, convertido en un superdeportivo eléctrico.

Fue concebido como un coche de carreras y homologado como un Grupo 4 primero y Grupo B más tarde. Llamaba la atención por su carrocería ensanchada en la zaga para albergar el motor, colocado en posición central-trasera, para lo cual Renault prescindió de los asientos traseros.

Era un bloque de cuatro cilindros y 1.4 litros turbo que entregaba 160 CV, convirtiendo al R5 Turbo en una bala capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 7,7 segundos. Más tarde, el Maxi Turbo aumentó la potencia hasta los 350 CV en su versión de competición, con sólo 905 kg de peso.

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