Un Koenigsegg One:1 costaría unos 20 millones. Ahora hay uno desaparecido que pertenecía a Adrian Sutil y hasta la Interpol está involucrada

Koenigsegg One:1
Koenigsegg One:1

Adrian Sutil ha vivido unos meses convulsos. El expiloto de Fórmula 1 fue detenido, le incautaron 20 vehículos y robaron otros 9, entre los que se encuentra un Koenigsegg One:1.

Un Koenigsegg One:1 es uno de los coches más exclusivos jamás fabricados. Solo existen siete unidades en todo el mundo (incluyendo el prototipo de desarrollo), y cada una de ellas está perfectamente identificada. Por eso, cuando uno desaparece, la noticia trasciende más de lo habitual dentro del sector del automóvil. Y si, además, ese coche que ha desaparecido pertenecía al expiloto de Fórmula 1 Adrian Sutil, involucrado en toda una trama con detención incluida, y en cuya investigación está participando la Interpol, todavía más.

El hiperdeportivo identificado con el chasis número 7107 lleva desaparecido desde enero de 2026. Su valor estimado ronda los 20 millones de euros, una cifra que refleja su exclusividad y que se trata de un vehículo al alcance de unos pocos privilegiados.

Bautizado como el primer “megacar” del mundo gracias a su relación peso-potencia de 1:1, el El Koenigsegg One:1 ofrece una potencia de 1.360 CV para un peso de 1.360 kilogramos. Unas cifras que, unidas a su configuración única con carrocería de fibra de carbono expuesta y detalles en color China Pink, convierten a la unidad que pertenecía a Sutil en un modelo fácilmente reconocible.

Una trama que acabó con 9 coches robados

Sin embargo, lo llamativo de este caso es todo lo que ocurrió previamente. Lejos de tratarse de un robo más, el One:1 forma parte de una operación mucho más compleja que ha obligado a activar una búsqueda internacional en la que ya participa la Interpol.

Para entender lo sucedido, hay que retroceder a finales de 2025. Según el relato de la familia de Sutil y de su abogado, todo comenzó con una llamada anónima. En ella, un hombre que aseguró tener vínculos con el grupo ruso Wagner y advirtió de que nadie podría impedir que sus hombres acudieran a recoger los coches almacenados en el garaje que el expiloto tenía en Mónaco.

Días después, varios individuos se presentaron en el lugar y exigieron la entrega de los vehículos. La presión fue, según el entorno de Sutil, extrema. Se habla de intimidaciones directas y de amenazas que incluían posibles actos de violencia física. A consecuencia de estas amenazas, varios vehículos de alto valor fueron retirados del garaje.

Entre los coches que se llevaron se encontraba el Koenigsegg One:1, aunque no era el único. En total, desaparecieron nueve vehículos valorados en unos 17 millones de euros (sin contar el One:1), incluyendo modelos tan exclusivos como un Koenigsegg Regera, un Rolls-Royce Phantom, un Ferrari California, varios Porsche, un Lamborghini y un Mercedes-Benz 600 que en su día perteneció a Elvis Presley.

Este episodio no puede entenderse sin tener en cuenta la situación personal de Adrian Sutil en ese momento. El expiloto había sido detenido a finales de noviembre de 2025 por presuntos delitos de fraude y apropiación indebida relacionados con vehículos de lujo. Según los investigadores, algunos de estos coches habrían sido utilizados como garantía en diferentes operaciones financieras.

Tras su detención, se llevaron a cabo registros en diferentes localizaciones, incluyendo Mónaco, Suiza y Sindelfingen, en los que se incautaron cerca de 20 vehículos. Sin embargo, otros nueve permanecieron en el garaje de Mónaco. Fueron precisamente esos coches los que, semanas después, desaparecieron tras las amenazas recibidas por la familia.

Sin rastro del Koenigsegg One:1 de Adrian Sutil

La denuncia formal por estos hechos se presentó el 31 de diciembre de 2025. A partir de ese momento, las autoridades alemanas, concretamente la Fiscalía de Stuttgart y el Landeskriminalamt de Baden-Württemberg, iniciaron una investigación por extorsión y robo, en coordinación con las autoridades de Mónaco. La magnitud del caso y las posibles conexiones internacionales llevaron a implicar también a Interpol.

En paralelo, los investigadores manejan la hipótesis de que los vehículos habrían sido trasladados fuera del país poco después de su sustracción. Existen indicios que apuntan a una operación organizada, en la que los coches habrían sido cargados y transportados mediante redes logísticas especializadas, posiblemente utilizando camiones o incluso rutas marítimas. Entre los destinos que se barajan aparecen países de Europa del Este o Rusia.

El caso del Koenigsegg One:1 presenta, además, una dificultad añadida. Su extrema rareza y su diseño tan característico hacen prácticamente imposible venderlo en canales convencionales sin levantar sospechas. Esto limita las opciones a acuerdos privados muy específicos o, directamente, a mantener el vehículo oculto durante largos periodos de tiempo.

A día de hoy, al menos uno de los vehículos sustraídos ya ha sido recuperado, aunque el resto sigue en paradero desconocido. Entre ellos, el One:1 continúa siendo la pieza más valiosa y mediática de todo el caso.

Mientras tanto, tanto la familia como el abogado de Sutil han hecho un llamamiento público para tratar de recabar información. Confían en que la propia singularidad de estos coches juegue a su favor, ya que son vehículos difíciles de ocultar y prácticamente imposibles de ignorar dentro de la comunidad automovilística internacional.

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