El PRO se desentiende de Adorni, apuesta a Santilli 2027 pero se rehúsa a acompañar la eliminación de las PASO
Mientras que el bloque libertario de la Cámara de Diputados era un torbellino de especulaciones sobre posibles reemplazantes de Martín Menem en el caso de que tuviera que ocupar la Jefatura de Gabinete, su principal aliado, el PRO bonaerense, se reunía en la sede partidaria para ordenar la tropa frente al último escándalo patrimonial de Manuel Adorni.
Era la primera vez que Cristian Ritondo reunía a los intendentes amarillos desde que comenzaron los roces con el Gobierno, y sumó un condimento especial: la participación de Diego Santilli, que coquetea con la posibilidad de afiliarse a La Libertad Avanza para oficializar su candidatura a gobernador de la Provincia de Buenos Aires.
“No creo en las condenas mediáticas, creo en las condenas judiciales”, se atajó Santilli cuando ingresó al partido, ubicado a tres cuadras de Casa Rosada. Era la primera vez que el ministro de Interior participaba de una reunión PRO desde que asumió en el gabinete libertario el año pasado. Un gesto de apaciguamiento interno en el marco del distanciamiento con el Gobierno que empezó a ensayar Mauricio Macri, con guiños hacia un sector del círculo rojo que fantasea con presentarlo como la alternativa “racional” a Milei –Paolo Rocca dixit– que les garantice la continuidad del programa económico.
El motivo oficial de la reunión era encontrarse con los líderes territoriales del PRO, con quienes el diálogo se había interrumpido en los últimos meses. Participaron Soledad Martínez (vice del PRO, intendenta de Vicente López y una de las pocas voceras macristas en la reunión), Guillermo Montenegro, José María Gentile (9 de julio), Marcelo Matzkin (Zárate), Juan Ibarguren (Pinamar), y otros intendentes del PRO.
Hubo cuestionamientos a la situación económica –especialmente en los municipios del conurbano– y algunos intendentes aprovecharon para quejarse por las actitudes de las bancadas libertarias en las Legislaturas locales. Pero a la salida, tanto Ritondo como Santilli fueron tajantes en reafirmar su alineamiento con el Gobierno.
Ninguno de los dos, sin embargo, quiso poner las manos en el fuego por Adorni, a quien el testimonio del contratista de su casa en el country en Exaltación de la Cruz lo terminó complicando aún más. El lunes, Matias Tabar declaró frente al fiscal Pollicita en la causa por enriquecimiento ilícito que investiga a Adorni y aseguró, según relató La Nación, que el jefe de Gabinete le había pagado 245 mil dólares en efectivo por hacer refacciones en la casa. Este testimonio dinamitó la confianza del Gobierno, que creía que la novela finalizaría tras el informe de gestión del miércoles, y despertó la irritación de los aliados, que no entienden por qué Javier Milei lo sostiene en el gobierno.
Puertas afuera, el PRO decide no meterse. Repite el libreto de que tiene que expedirse la Justicia y, luego, en privado, cuenta los días para que Javier Milei le pida la renuncia a Adorni. Presta atención, eso sí, a quién podría ser el posible reemplazante. En las últimas 24 horas comenzó a sonar con fuerza el nombre de Martín Menem como una alternativa de confianza de Karina Milei que podría ocupar el lugar de Adorni, aunque en su entorno lo niegan. “Hay que bancarlo a morir”, insisten en el entorno del riojano.
El problema de la sucesión no es solo personal, es político: no hay quién reemplace a Menem en la presidencia de la Cámara de Diputados si decide desembarcar en Casa Rosada. Circularon nombres, como el del santafesino Nicolás Mayoraz o el cordobés Gabriel Bornoroni, pero ninguno de ellos cuenta con el consenso interno suficiente como para poder ocupar la presidencia de la Cámara.
Ritondo, que apostó a ocupar la presidencia de la Cámara de Diputados al principio del gobierno libertario, mira con atención los movimientos de Menem, pero no cree que vaya a abandonar el Congreso. No lo contactaron del Gobierno y no cree que vayan a contactarlo. Su prioridad, mientras tanto, es otra: instalar a Santilli como el único candidato de LLA en Provincia de Buenos Aires y garantizar, así, la supervivencia del PRO.
La dupla Santilli–Ritondo está dispuesta a todo para volver a gobernar PBA. El ministro de Interior deslizó, incluso, que podría analizar la posibilidad de abandonar el PRO y afiliarse a LLA para ser candidato a gobernador. Puertas adentro, sin embargo, lo dice sin matices: si es lo que hace falta, se afiliará a LLA. Tal como ya hizo Patricia Bullrich, la primera en pintarse de violeta, abandonar el PRO y convertirse, ahora, en una de las voceras del Gobierno y su candidata en la Ciudad de Buenos Aires.
“Si es necesario le llevamos nosotros la ficha de afiliación”, ironizó un dirigente del PRO bonaerense.
No hay votos para la reforma electoral
Hay, sin embargo, una cosa que el PRO no está dispuesto a hacer por el Gobierno: votar la eliminación de las PASO. Ritondo ya lo advirtió públicamente y, alineado con Macri, le advierte al Gobierno que el PRO no dará sus votos en Diputados ni en el Senado. “En este tipo de leyes se necesita de un consenso previo y esto creo que el Gobierno no lo ha hecho y me parece que ha cometido un error”, señaló el jefe de bloque PRO en Diputados en declaraciones radiales.
Esta negativa del partido es un dolor de cabeza para Santilli, que es quien tiene que juntar los votos para aprobar la reforma política. Este jueves viajará a San Juan junto a Karina Milei para reunirse con los gobernadores Marcelo Orrego (San Juan), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza), Raúl Jalil (Catamarca), Martín Llaryora (Córdoba) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe). Allí, Santilli buscará sumar adhesiones entre los gobernadores para poder aprobar, al menos, una parte de la reforma política, que también modifica el financiamiento de los partidos políticos y las campañas.
El problema de Santilli es que, sin el acompañamiento de su propio partido, la reforma política no tiene los votos para ser aprobada en el Congreso. El ministro de Interior todavía se muestra optimista, pero en el Senado, Bullrich, ya comenzó a advertir que la eliminación de las PASO es una utopía.
MCM/CRM
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