Quién es Sudha Reddy, la multimillonaria india que deslumbró en la gala del Met con un collar de 12,8 millones
Es graduada en Microbiología, directora de una gran empresa y presidenta de su propia fundación, pero se describe como “experta en arte y moda”. La joya de su colección personal acaparó todas las miradas, pero todo su ‘look’, elaborado por 90 artesanos durante 3.459 horas, está repleto de homenajes a sus raíces
Hay celebridades que, se pongan lo que se pongan, se sabe de antemano que van a ser protagonistas de la gala del Met. Kim Kardashian, Beyoncé, Blake Lively, Rihanna, Bad Bunny... son ese reclamo indiscutible en este tipo de eventos, de los que generan tanta expectación previa como contenido posterior. Y luego hay otra categoría de asistentes, a priori desconocidos, que de repente marcan la diferencia por algún detalle que los hace destacar durante su minuto de fama en la alfombra roja del Museo Metropolitano de Nueva York. Esto es lo que ha pasado la noche de este lunes 4 de mayo cuando Sudha Reddy ha hecho su aparición en la gran velada de la moda con una inmensa joya al cuello imposible de ignorar. El collar, en el que destaca una tanzanita azul violeta de 550 quilates —conocida como Reina de Merelani— soportada por una cadena de diamantes de talla rosa engastados en racimos florales, está valorado en 15 millones de dólares (12,83 millones de euros, al cambio actual).
La joya y su precio no han tardado en saltar a los titulares de medios sobre moda, negocios o famoseo, lo que ha traído consigo la consiguiente pregunta de quién es la mujer que puede permitirse lucirla. Sudha Reddy es una empresaria y filántropa india de 47 años que actualmente dirige el Grupo Megha Engineering & Infrastructures Limited (MEIL) —empresa valorada en 5.000 millones de dólares— y preside la Fundación Sudha Reddy —que se dedica a empoderar a mujeres y niños a través de proyectos sostenibles en salud, educación y protección social—. Proviene de una familia humilde dedicada a la agricultura, pero su padre abrió una nueva veda como trabajador del State Bank of India y Reddy se graduó en Microbiología en la Universidad Pública de Gulbarga. Su multimillonaria fortuna actual proviene, sobre todo, de su matrimonio —a los 19 años— con el padre de sus dos hijos, P.V. Krishna Reddy, fundador y director general de MEIL, y quien tiene una riqueza estimada en 2.200 millones de dólares, según Forbes. Ella también es miembro del Consejo Internacional de Unicef y de la junta directiva de la Universidad de Ingeniería Mecánica de Andhra, y preside el Hospital General NRI.
Aun así, la gran pasión de la microbióloga es la moda. “Experta en arte y moda”, se describe ella misma en su perfil de Instagram, donde acumula dos millones de seguidores. No es la primera vez que desfila por la alfombra roja del Met, en la que ya debutó en 2021 y volvió a pisar en 2024 —cuando también lució un impresionante collar de diamantes de más de 180 quilates y valorado en 10 millones de dólares—. También acudió al Festival de Cine de Cannes en 2023, pero en ninguno de estos eventos había causado tanta sensación como este lunes.
El llamativo collar de estilo victoriano, perteneciente a la colección personal de Reddy, fue la joya de la corona, pero todo el look correspondía a un minucioso trabajo que ha llevado a cabo junto al diseñador indio Manish Malhotra y la estilista Mariel Haenn, que trabaja con celebridades de la talla de Jennifer Lopez y Rihanna.
El atuendo, titulado por sus artífices El Árbol de la Vida, también incluía una esmeralda colombiana de talla Asscher de 40 quilates con un halo de diamantes engastado en oro amarillo de 18 quilates, así como un anillo de diamantes Polki de talla rosa de 30 quilates. “El look se ha inspirado en la rica herencia artística y arquitectónica de Hyderabad [ciudad india en la que residen los Reddy], que entrelaza antiguas tradiciones artesanales indias y abraza el verdadero concepto del arte del vestuario”, ha compartido Haenn en un comunicado de prensa. “Al incorporar técnicas que se remontan a más de 3.000 años, han creado un conjunto impresionante y multidimensional que refleja tanto el legado cultural como la grandeza contemporánea. Este look es un magistral homenaje al espíritu creativo de la India”, asegura.
La edición india de Vogue ha hecho un exhaustivo análisis de la elección de Reddy para la ocasión, destacando entre otros detalles bordados en la composición central del vestido el Kalpavriksha —el árbol de los deseos que en la mitología hindú simboliza la abundancia y prosperidad— o el Palapitta —el ave oficial de Telangana— que aparece representado junto al Jammi Chettu y el Tangedu, plantas utilizadas en rituales locales y vinculadas a los ciclos estacionales. “Históricamente, los textiles Kalamkari [antigua técnica india de pintura a mano] han funcionado como paneles narrativos, transmitiendo mitología y devoción a través de la tela, y esta idea continúa aquí, con motivos dispuestos de tal manera que la mirada recorre el cuerpo de uno a otro. Símbolos del sol y la luna están integrados en la misma superficie, haciendo referencia a los ciclos temporales ligados a los calendarios de cosecha y festivales”, explica la publicación. “Ella describe su propia sensibilidad como inclinada hacia el maximalismo cuando este tiene significado, donde la escala y el detalle se utilizan para crear algo con múltiples capas”, añade sobre la portadora del vestido.
Más de 90 artesanos han participado en la confección del atuendo de la empresaria, cuya elaboración requirió 3.459 horas, según destaca InStyle. Incluye un corsé de terciopelo, una capa de tul bordada a mano y una enorme cola cargada de detalles. “Lo que más me conmueve es el toque humano que hay detrás de todo ello. Miles de horas, innumerables manos, generaciones de conocimiento tejidas, bordadas y moldeadas en un solo instante”, ha escrito la propia Reddy en una publicación de Instagram en la que presume de vestido. Miles de horas resumidas en un minuto de gloria que la empresaria no ha desperdiciado para transmitir su mensaje: “Para mí, esto es lo que puede ser el arte del vestuario: no solo un adorno, sino un archivo viviente. Una forma de transmitir el patrimonio no como algo fijo, sino como algo que sigue creciendo, transformándose y hablando. Esta noche, no solo llego vistiendo una historia, sino continuando una”.