Estados Unidos aumenta la presión sobre México y Colombia en su nueva estrategia para el control de drogas
La Administración de Trump plantea un enfoque más agresivo con la exigencia de resultados medibles a los demás países
La Administración de Donald Trump en Estados Unidos, empeñada en relanzar la guerra contra las drogas, aumentará la presión sobre México y Colombia para que apliquen políticas más duras y efectivas, de acuerdo con su Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, recién publicada. El documento, de más de 100 páginas, plantea un enfoque más agresivo sobre la cadena global de producción, tránsito y distribución de narcóticos, con varias menciones tanto a esos países latinoamericanos como a China, India y Canadá. La estrategia de lo que Washington califica como una “ofensiva sin descanso” plantea exigirles que adopten medidas más estrictas, especialmente en sectores clave como el transporte, la industria química, farmacéutica y logística.
“La principal y más letal amenaza de drogas para nuestra nación es la avalancha de drogas sintéticas, principalmente fentanilo y metanfetamina, y las organizaciones criminales transnacionales. Estas organizaciones compran precursores químicos en China y, en menor medida, en India para producir estos venenos a escala industrial y traficarlos a través de nuestras fronteras”, advierte el documento. “Esto, sumado al flujo persistente y creciente de cocaína proveniente de Sudamérica, constituye la base de la crisis que cobra la vida de decenas de miles de estadounidenses”, añade.
México, el punto más crítico para Estados Unidos
El informe identifica a México como un territorio clave de origen y tránsito de drogas sintéticas hacia Estados Unidos, especialmente fentanilo y metanfetamina. Se señala que en este país norteamericano hay múltiples laboratorios de producción y túneles en la frontera para pasar la droga. El documento indica que el Gobierno estadounidense cooperará con el mexicano en el desmantelamiento de dichos laboratorios. Señala que “se priorizará” que México decomise precursores químicos usados en la fabricación ilícita de drogas sintéticas y reduzca la producción; también, agrega, se priorizará que este país elimine la capacidad de los cárteles para amenazar el territorio y la seguridad de Estados Unidos mediante sus estructuras extraterritoriales de comando y control.
Estados Unidos, dice el texto, usará todos sus “recursos diplomáticos, de inteligencia, militares y económicos” para desmantelar a los cárteles, que desde la llegada de Trump a la Casa Blanca son considerados organizaciones terroristas. “La información de inteligencia será usada para apuntar a líderes clave y operadores para su investigación, captura, extradición [a EE UU] y enjuiciamiento, con la finalidad última de menoscabar su capacidad de operar como una empresa global”, indica. El documento sostiene que Washington también apuntará a las redes financieras, logística de transporte y a los funcionarios corruptos que posibilitan las operaciones de los cárteles, aspecto este último al que la Administración Trump ha puesto más énfasis y que ha tensado últimamente las relaciones con México, tras la acusación contra un gobernador de Morena, el partido de la presidente Claudia Sheinbaum, por presuntos nexos con el narco.
Colombia, de nuevo en el centro de la agenda antidrogas
Colombia, por su parte, como principal productor mundial de hoja de coca y de su derivado, la cocaína, queda catalogado como un socio al que Washington exigirá resultados medibles en reducción de cultivos, desarticulación de redes criminales y cooperación operativa. El documento señala expresamente que una línea prioritaria será que Colombia reduzca los cultivos de coca y desarticule las redes criminales que prosperan con la producción de cocaína.
Bogotá es un aliado histórico de Washington. El presidente Gustavo Petro acaba su periodo en agosto, y aunque ha tenido enfrentamientos de todo tipo con Trump, los dos líderes sellaron una tregua a comienzos de año. El país incluso sufrió la temida descertificación de Estados Unidos en la lucha antinarcóticos el año pasado, pero a pesar de ese estigma se han mantenido intactos los principales aspectos de la colaboración militar.
Un análisis de la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia) advierte que la nueva estrategia devuelve a Colombia al centro de la agenda antidrogas. “Aunque el documento tiene como amenaza principal el fentanilo y las drogas sintéticas, Colombia aparece como pieza estratégica porque la estrategia no abandona la cocaína. De hecho, el texto afirma que el flujo persistente y creciente de cocaína desde Suramérica hace parte de la línea base de la crisis de drogas que afecta a Estados Unidos”, abunda en su lectura. Colombia queda como el foco de producción de cocaína en el subcontinente, con Venezuela –con una solitaria mención– y el Caribe como lugares de tránsito.
El análisis también advierte un cambio de tono, que pasa de la cooperación tradicional a la exigencia de resultados, pues el documento introduce una doctrina de responsabilidad de los países tanto de origen como de tránsito. Para Colombia, por lo tanto, la cooperación antidrogas podría quedar más atada a indicadores concretos como la reducción de cultivos, la destrucción de laboratorios, la incautación de cocaína o la cooperación en inteligencia e interdicción.
El principal riesgo para el Gobierno de Bogotá, de acuerdo con AmCham Colombia, es que Washington mida la relación bilateral antidrogas con una lógica de cumplimiento verificable. El informe, subraya, habla de sanciones, presión diplomática, persecución financiera y uso de herramientas de seguridad nacional contra quienes faciliten el narcotráfico.
“Para Colombia, el documento representa una señal clara: la Casa Blanca quiere una política antidrogas más dura, medible y centrada en resultados”, concluye ese análisis. “Colombia seguirá siendo vista como socio estratégico, pero también como país bajo evaluación por su papel en la producción de cocaína. La relación bilateral dependerá menos del discurso de cooperación histórica y más de indicadores verificables en coca, cocaína, interdicción, inteligencia y desarticulación criminal”.