Desde febrero de 2022, al menos 27,000 ciudadanos extranjeros procedentes de más de 130 países han sido reclutados por Rusia para combatir en el conflicto armado en Ucrania. Esta tendencia, que continúa en aumento, enciende las alertas en diversas naciones de Latinoamérica, donde distintas condiciones de vulnerabilidad socioeconómica empujan a miles de personas a incorporarse a las filas de combate mediante campañas de captación engañosas y sin el entrenamiento adecuado, lo que las expone a un alto riesgo de morir en el frente.
Así lo advierte el informe ‘¿Combatientes, mercenarios o víctimas de la trata de personas?’, publicado por la Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH), Truth Hounds (TH) y la Oficina Internacional de Kazajistán por los Derechos Humanos. La investigación está basada en entrevistas con 16 prisioneros de guerra retenidos en Ucrania y exmilitares rusos, así como en el análisis de fuentes abiertas y consultas con autoridades ucranianas y especialistas en derechos humanos.
Su conclusión: “Rusia se apoya en estructuras estatales y cuasi estatales para nutrir sus filas militares con poblaciones vulnerables extranjeras, a través de prácticas predatorias y coercitivas. Este sistema coordinado y legalmente institucionalizado presenta todos los elementos constitutivos de la trata de personas”.
La estrategia ha tenido un impacto significativo en América Latina, donde Cuba y Colombia se consolidan como los principales focos de reclutamiento en la región, con casos aislados en países como Argentina y Brasil.
Cifras de las unidades de inteligencia ucranianas, citadas en el informe, indican que cerca de 20,000 cubanos han formado parte de las filas rusas, tras una campaña de alistamiento que habría alcanzado su punto más alto entre julio y septiembre de 2023.
De acuerdo con el reporte, el reclutamiento se sustenta en la promesa de agilizar los trámites para obtener la ciudadanía rusa, así como en la oferta de salarios atractivos que pueden alcanzar hasta los 3,000 euros mensuales o un pago único de hasta 30,000 euros.
El documento subraya que, aunque algunos de estos reclutas extranjeros se enlistan conscientes de que realizarán actividades de alto riesgo, muchos otros son engañados con falsas ofertas laborales en sectores como la construcción, la logística o la seguridad privada.
Los testimonios recabados explican que el proceso de captación inicia con propuestas de empleo fuera del ámbito militar en Rusia, difundidas en español a través de redes sociales como Facebook. Posteriormente, la gestión avanza mediante intermediarios cubanos que organizan el traslado de los postulantes. Una vez en territorio ruso, los candidatos son llevados a bases militares donde serían obligados a firmar contratos en ruso que formalizan su participación en la guerra.
La inteligencia ucraniana estima que el promedio de supervivencia de estos reclutas es de apenas 150 días tras su despliegue en el campo de batalla. “La información sugiere que hasta uno de cada cinco combatientes extranjeros muere luchando y que casi la mitad de estas muertes se producen durante los primeros cuatro meses de despliegue”, señala el informe. Esta situación se atribuye, entre otros factores, a la escasa capacitación militar y al uso prioritario de extranjeros en unidades de asalto de alto riesgo.
De Cuba a Colombia
Un fenómeno similar ocurre con los combatientes provenientes de Colombia, cuya participación en las fuerzas rusas fue confirmada en octubre de 2025 por la Inteligencia de Defensa de Ucrania.
En este caso, según el informe, Rusia aprovecha las operaciones de empresas integradas generalmente por exmilitares colombianos de alto rango que funcionan como intermediarios para enviar mercenarios a distintos países, incluidos Rusia, Ucrania, México o Sudán. Estas compañías ofrecen salarios de entre 2,200 y 2,500 euros mensuales, además de un pago inicial cercano a los 17,000 euros para trabajos que no siempre describen claramente su carácter militar.
“Varias familias identificaron a un supuesto exmilitar como punto inicial de contacto, ofreciendo empleos de seguridad que posteriormente derivaban en traslados a Rusia y en la incorporación a las fuerzas armadas”, señalan los autores del informe.
En este contexto, tampoco se descarta el uso de redes sociales como herramienta de captación, un fenómeno documentado en investigaciones previas. A inicios de este año, el informe RED-CLUTAMIENTO 2.0, elaborado por la Unidad de Investigación y Acusación (UIA) de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), advirtió que en Colombia el reclutamiento de menores por parte de grupos armados ha aumentado en promedio 66%, lo que convierte esta práctica en la forma de victimización de más rápido crecimiento en el país. Esta tendencia ha sido impulsada, en gran medida, por el uso sistemático de plataformas digitales.
Alexis Deswaef, presidente de la FIDH, afirma que el uso de combatientes extranjeros atribuido a Rusia forma parte de una estrategia deliberada. “No es un fenómeno marginal ni espontáneo. Rusia ha creado un sistema de reclutamiento global que se dirige intencionalmente a las poblaciones más vulnerables en decenas de países de Asia, África y América Latina para instrumentalizarlas como parte de su maquinaria bélica y enviarlas a las posiciones más peligrosas en el frente”, sostiene.
El informe insta a los países y a las organizaciones internacionales a ejercer una presión coordinada sobre Rusia para poner fin a esta práctica. Asimismo, recomienda fortalecer la vigilancia de las redes de captación digital, actualizar los marcos legales para perseguir y sancionar con mayor rigor el reclutamiento forzado, y establecer mecanismos que faciliten la repatriación de prisioneros de guerra.
Maria Tomak, investigadora asociada y experta en derechos humanos de Truth Hounds, señala que estas medidas deben implementarse con urgencia. “A pesar de que muchos Estados están tomando acciones para frenar el reclutamiento, y aunque Rusia asegura que ya no incorpora a ciudadanos de ciertos países, la captación predatoria continúa. Las autoridades ucranianas prevén que en 2026 Rusia reclutará a más de 18,500 ciudadanos extranjeros, lo que representaría la cifra anual más alta desde 2022”, advierte.
