Steve Hilton, el comentarista político respaldado por Trump que lidera las encuestas para gobernador de California
El candidato republicano sigue sorprendiendo por encabezar las preferencias en la contienda a menos de un mes de las primarias del Estado, considerado un bastión demócrata
No es un secreto que el voto republicano sigue creciendo en el progresista Estado de California, y ese músculo electoral se ha hecho visible en una contienda reñida en la que esperan recuperar la gubernatura, en manos demócratas desde 2011. Steve Hilton, un comentarista político que goza del respaldo del presidente Donald Trump, ha liderado las preferencias o está en la pelea por la delantera en varias encuestas recientes, un escenario sorpresivo que no solo pondría en aprietos al partido en el poder, sino que también cuestiona los resultados y el impulso del gobernador saliente, Gavin Newsom, quien aspira a la Casa Blanca.
Reactivar una economía golpeada en un Estado donde el costo de vida no ha dejado de escalar y reforzar la seguridad pública, con el apoyo de los operativos del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), constituyen, a grandes rasgos, los ejes de las propuestas de Hilton y del sheriff Chad Bianco, otro aspirante republicano con posibilidades. Sus campañas mezclan posturas conservadoras y cercanía con la agenda de Trump, como ampliar las deportaciones y endurecer la aplicación de la ley migratoria.
En las encuestas, Hilton se mantiene en la delantera. Registra un 18% de intención de voto, según SurveyUSA. Aunque este sondeo lo coloca en la segunda posición, varios otros lo han situado como favorito. Así ocurrió a finales de abril, cuando alcanzó el 16% de las preferencias en una consulta hecha por CBS y YouGov. Bianco, por su parte, ha cedido algo de terreno, pero sigue en la contienda: viene de mediciones en las que disputaba el segundo lugar. Estos resultados, a poco menos de un mes de las primarias del 2 de junio, resultan clave, pues el sistema electoral californiano, conocido como una jungle primary (“primarias de la selva”), no distingue institutos políticos en la boleta: los dos candidatos más votados, sin importar que sean del mismo partido, avanzan a la elección general del 3 de noviembre.
En el otro extremo, el electorado demócrata está indeciso frente a un menú amplio de candidatos, en el que destacan el empresario y filántropo Tom Steyer, el exsecretario federal de Salud Xavier Becerra, la excongresista Katie Porter y el exalcalde de Los Ángeles Antonio Villaraigosa. Hubo un reacomodo luego de que quien lideraba en las encuestas, Eric Swalwell, abandonara la campaña y su escaño de congresista en medio de graves denuncias de abusos sexuales.
“Mucha gente ha hablado sobre la posibilidad de que haya dos republicanos en la segunda vuelta. Creo que hay una probabilidad mucho mayor de que haya dos demócratas en la segunda vuelta y es por eso que el Partido Republicano y Donald Trump han decidido involucrarse y asegurarse de que Hilton pase a la segunda vuelta”, señala Fernando Guerra, profesor y director del Centro de Estudios de Los Ángeles de la Universidad Loyola Marymount. “Lo que podría suceder es que muchos republicanos a nivel nacional comiencen a hacer donaciones a Hilton porque quieren asegurarse de que haya un republicano en la boleta electoral en noviembre”, explica el catedrático.
Esa inyección de donativos y los mensajes de respaldo de Trump son los que podrían sostener a Hilton hasta el final de la contienda. Desde que se aplica el sistema jungle primary en 2012, no se ha dado el escenario de que dos demócratas lleguen a la elección general por la gubernatura. Newsom compitió en las generales con dos republicanos: John H. Cox (2018) y Brian Dahle (2022). Ambas batallas las ganó con amplias ventajas de dos dígitos.
La consecuencia de ser demasiado antiinmigrante
Steve Hilton nació en Inglaterra en 1969, estudió en la Universidad de Oxford y comenzó su carrera en la política británica, vinculado al Partido Conservador durante la era de Margaret Thatcher. En 2012 se mudó a California y empezó una carrera como presentador y comentarista político de Fox News. Su plan es, a su estilo, repetir la hazaña del migrante que se convirtió en gobernador: Arnold Schwarzenegger. Desde que la estrella de cine concluyó su segundo mandato en enero de 2011, ningún otro republicano ha vuelto a ocupar el cargo.
Desde entonces, el Estado se ha ido consolidando como un bastión azul, con una amplia mayoría demócrata en la legislatura estatal y también en el registro de votantes. Por eso es que el fenómeno Hilton, con eventos concurridos y una recaudación de fondos constante, resulta en un giro asombroso.
“Existe una mayoría a favor del cambio en California”, declaró Hilton en un reciente evento de campaña en la ciudad costera de Huntington Beach. Entre las propuestas con las que ha buscado atraer el voto figuran la creación de incentivos para retener a Hollywood en Los Ángeles y a la industria tecnológica en Silicon Valley; la reducción de diversos impuestos (como eximir del pago estatal a quienes ganen hasta 100.000 dólares anuales) y la agilización de los procesos para construir vivienda asequible. Está, además, alineado con posturas favorables a una política migratoria más dura y afirma que “todo el mundo” apoya el plan de Trump de expulsar masivamente a los indocumentados.
Chad Bianco, por su parte, es considerado el alguacil del movimiento MAGA de Trump. Una acción policial suya que atrajo los reflectores a su campaña fue haber ordenado el decomiso de boletas electorales como parte de una investigación sobre supuestas denuncias de fraude, una decisión que rápidamente generó controversia. La medida fue interpretada como una forma de capitalizar las narrativas promovidas por sectores republicanos que sostienen, sin mostrar evidencias, que sus rivales políticos se benefician de irregularidades para sumar votos.
Este jefe policial ha dicho que, si el voto le favorece, una de sus primeras acciones sería revertir una ley que, a su parecer, ha protegido a los indocumentados, la SB 54, la cual limita la cooperación de las fuerzas del orden locales con el ICE. Esta normativa prohíbe que se usen recursos públicos para ayudar en deportaciones, que detengan a personas únicamente por órdenes migratorias del ICE y que transfieran a personas a custodia de esa dependencia sin ciertas condiciones legales. En declaraciones a la prensa, Bianco ha dicho que la SB 54 “fue diseñada para evitar que criminales sean deportados”. También se opone a cualquier iniciativa que limite las acciones de la policía migratoria.
El profesor Fernando Guerra dice que no había visto a candidatos republicanos en California con posturas antiinmigrantes desde la era en que Pete Wilson, estando en campaña para reelegirse como gobernador, impulsó en 1994 la polémica Proposición 187, que restringía el acceso de indocumentados a servicios públicos, como la educación y la atención médica. La 187 fue aprobada por los votantes, pero la bloquearon tribunales federales y nunca entró en vigor. Wilson triunfó en aquella votación, tras usar a la 187 como un tema dominante en su mensaje político.
Algunos creen que fue ese el principio de la debacle del Partido Republicano en California. De la lucha para revertir esa iniciativa surgieron destacados políticos hispanos, como los ahora candidatos a gobernador Xavier Becerra y Antonio Villaraigosa, así como el senador Alex Padilla.
“Aunque Pete Wilson reconoció en aquel momento que ser antiinmigrante podría tener efectos negativos a largo plazo, pensó que le reportaría beneficios a corto plazo, y así fue”, señala Guerra. Según el experto, Hilton y Bianco “están tratando de movilizar el voto antiinmigrante dentro del Partido Republicano” y aunque “no lo admitirán”, “saben que eso les hace poco probable que ganen en las elecciones generales”.
El lado MAGA de California
California ha sido durante más de tres décadas el laboratorio político del progresismo estadounidense: un bastión demócrata donde los candidatos presidenciales republicanos solo aspiran a recoger millonarias donaciones y donde los contendientes de ese partido a gobernador parecen competir más por acotar la derrota que por conquistar el poder. El dato curioso es que fue el tercer estado que más votó por Trump en 2024 (6 millones de sufragios), solo por debajo de Texas y Florida. Ese 38% del total de boletas escrutadas a favor del magnate no fue suficiente para pintar al Estado de rojo. En ese terreno adverso para este instituto político, sin embargo, están sucediendo cambios.
Trump mejoró su desempeño en 2024 comparado con la elección de 2020, que perdió ante Joe Biden. Hace poco más de un año, el republicano le arrebató a Kamala Harris varios condados que había ganado Biden, incluyendo Riverside, San Bernardino, Fresno, Merced y San Joaquín. Con esas victorias pintó la mitad de California de color rojo.
Datos administrativos y estudios apuntan a un fenómeno real que sucede en años recientes: los republicanos están creciendo en California. Estadísticas de la Secretaría de Estado muestran un cambio relevante entre 2024 y 2025, cuando hubo 289.000 nuevos registrados republicanos, en comparación con 88.000 nuevos demócratas. Esto representa un crecimiento tres veces más rápido para el Partido Republicano en ese periodo.
A esto se suma la llegada reciente del medio conservador The California Post, que es parte del New York Post y que ha introducido un estilo de titulares poco habitual en el ecosistema mediático de Los Ángeles, incluso en comparación con la filial local de FOX, que en ocasiones ha sido descrita como más moderada frente a la retórica del network nacional. El Post californiano ha incorporado de forma recurrente el calificativo de “socialista” para referirse de manera crítica a dirigentes demócratas. No es el único que ha puesto la mira en esta región. El think tank estadounidense The Manhattan Institute, con sede en Nueva York y de orientación conservadora, también planea abrir oficinas en el Estado.
El profesor Guerra lo ve como “una estrategia comercial” basada en una realidad que no se puede obviar: “Hay muchos republicanos en California”. “Esas son personas que están dispuestas a consumir los medios republicanos de derecha. Y eso les genera dinero y pueden despotricar contra los demócratas”.