Antix 26: la distro de Linux que hace que tu PC con poca RAM y hardware viejo vuelva a la vida mejor que nunca

Distro Linux AntiX
Distro Linux AntiXGenerado con IA

Es una distro Linux basada en Debian 13 diseñada para ordenadores de bajos recursos. Consume solo 500 MB de RAM y soporta tanto arquitecturas de 64 bits como de 32 bits.

Microsoft retiró el soporte de Windows 10 en octubre de 2025, dejando sin actualizaciones de seguridad a millones de ordenadores que no cumplieron los requisitos de Windows 11.  

Y es que el sistema exige un chip de seguridad TPM 2.0, ausente en la mayoría de los equipos fabricados antes de 2016, lo que ha dejado equipos perfectamente funcionales sin sistema operativo con soporte activo. 

Sin embargo, la respuesta real es que esos ordenadores no han dejado de funcionar, y sus componentes son perfectos, que pueden seguir ofreciendo varios años más.

AntiX 26 parte exactamente de esa premisa, ya que no es una distro diseñada para hardware moderno que también funciona en el viejo, sino una construida desde el principio para exprimir al máximo los recursos limitados.

Qué es antiX 26 y en qué se diferencia del resto

AntiX es una distro Linux basada en Debian 13, la rama estable de uno de los proyectos de software libre más longevos del ecosistema Linux, lo que garantiza actualizaciones de seguridad durante años y acceso a uno de los repositorios de software más completos disponibles. 

Es completamente gratuita, compatible con arquitecturas de 32 y 64 bits, y viable incluso en hardware anterior a 2007. Lo que la distingue del resto no es lo que incluye, sino lo que deliberadamente prescinde. 

Y es que la mayoría de distribuciones Linux —Ubuntu, Fedora, Linux Mint— usan gestores de escritorio completos que por sí solos consumen entre uno y 2 GB de RAM antes de abrir ninguna aplicación. 

AntiX utiliza en su lugar gestores de ventanas ultraligeros como IceWM o Fluxbox, que ofrecen una interfaz funcional con una fracción de ese consumo. En un equipo con 4 GB de RAM, la diferencia es inmediata y visible desde el primer arranque.

El elemento más determinante del rendimiento es la ausencia de systemd, el sistema de inicio que gestiona los servicios del sistema operativo en prácticamente todas las distros Linux modernas. 

Systemd es potente y flexible, pero introduce docenas de procesos en segundo plano que se ejecutan desde el arranque, consumiendo RAM y ciclos de procesador de forma permanente, aunque el usuario no los necesite para nada.

AntiX prescinde de él y utiliza alternativas más ligeras que arrancan únicamente los servicios necesarios. El resultado en un portátil de 2009 con procesador Intel Core i3 de segunda generación y 4 GB de RAM es un sistema que arranca en menos de 60 segundos y que en reposo consume menos de 500 MB de memoria. 

Para contextualizar ese dato, Windows 11 en reposo consume entre 3 y 4 GB en un equipo similar, y Ubuntu con GNOME se sitúa alrededor de 1,5 gigabytes antes de abrir ninguna aplicación.

Qué puede hacer con AntiX desde el primer arranque

Cabe señalar que AntiX 26 no es un sistema recortado que obliga a instalar todo desde cero. Llega con Firefox ESR para la navegación, la suite completa de LibreOffice para procesamiento de texto, hojas de cálculo y presentaciones, un cliente de correo electrónico y reproductores de vídeo y audio.

Todo lo que necesita la mayoría de los usuarios para el trabajo y el uso cotidiano está disponible desde el primer minuto, sin configuración adicional. Para quien necesite algo más, antiX da acceso a los repositorios completos de Debian con miles de paquetes disponibles. 

La instalación de software adicional requiere la terminal en la mayoría de los casos, ya que no hay tienda de aplicaciones gráfica, pero instalar una app desde la terminal de Debian es cuestión de un único comando y no exige conocimientos técnicos avanzados.

Es importante mencionar que AntiX 26 no es para todo el mundo, y es que la interfaz tiene un aspecto visualmente austero que no compite con la estética de Ubuntu o elementaryOS. 

Por lo que es funcional y eficiente, pero nadie lo describirá como bonito, y eso puede ser un factor determinante para usuarios que valoran la experiencia visual del sistema.

El procesador llega al límite con ciertos formatos de vídeo, lo que provoca fotogramas perdidos y reproducción entrecortada. Esta limitación no es de antiX, sino del propio hardware, ya que ningún sistema operativo puede compensar la falta de capacidad de decodificación de un procesador de hace 15 años. 

Para navegación, ofimática, correo y tareas de texto, el rendimiento es completamente solvente. También se han documentado fallos puntuales con el control de brillo y las reconexiones de red en algunos equipos, aunque son incidencias menores que no afectan al uso cotidiano.

Un ordenador de 2009 con 4 GB de RAM sigue siendo perfectamente capaz de gestionar el correo, escribir documentos, navegar por la web y reproducir contenido local.

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