Los radares "metralleta o remolque" de la DGT llegan a Madrid y pronto al resto de España: hasta 20 multas por minuto

Radar remolque de la DGT
Radar remolque de la DGTImagen generada con IA

El primer radar de este tipo en España vigila un tramo de la A-1. Controla varios carriles simultáneamente con tecnología láser y se reubica según las necesidades de Tráfico.

La DGT ha estrenado en la A‑1 un radar remolque capaz de funcionar durante semanas sin asistencia, desplazarse de un punto a otro en cuestión de minutos y registrar hasta 20 excesos de velocidad por minuto.

Su llegada marca un cambio profundo en la vigilancia de tramos sensibles, especialmente en zonas de obras donde el límite se reduce a 100 km/h y el riesgo para los operarios se dispara.

Cabe mencionar que en Madrid, este dispositivo ya está activo en el kilómetro 45 de la A‑1, en Pedrezuela, como primer paso de un despliegue que se extenderá al resto del país.

Su principal ventaja es la imprevisibilidad, ya que no necesita instalación fija, no requiere presencia policial y puede recolocarse a diario, lo que rompe la lógica tradicional de memorizar dónde están los radares.

Es importante mencionar que el objetivo de la Dirección General de Tráfico no es aumentar el número de multas, sino reforzar el control en puntos donde la velocidad excesiva multiplica la siniestralidad.

La combinación de autonomía, movilidad y capacidad sancionadora convierte a este radar en una herramienta clave dentro de la estrategia de seguridad vial que la DGT prepara para los próximos meses.

Qué es el radar remolque y por qué supone un salto respecto a los cinemómetros tradicionales

Este nuevo radar es un cinemómetro autónomo montado sobre un remolque compacto que, a diferencia de los radares fijos, no necesita obra civil ni instalación permanente.

Tampoco depende de un vehículo policial como los móviles clásicos, ya que su diseño permite colocarlo en arcenes estrechos, accesos complicados o tramos en obras donde un radar convencional no podría instalarse.

Un punto importante a mencionar es que su principal diferencia respecto a los dispositivos habituales es la combinación de autonomía y movilidad.

Funciona con baterías internas capaces de mantenerlo operativo durante dos semanas sin recarga, y su estructura ligera permite moverlo en minutos a otro punto de la vía.

Esta flexibilidad lo convierte en un radar imprevisible, capaz de aparecer en lugares donde el conductor no lo espera, sobre todo porque tiene la capacidad de hacer hasta 20 multas por minuto.

Cómo funciona: autonomía, conectividad y capacidad de sanción masiva

Radar remolque en España
Radar remolque en EspañaAutobild

El radar remolque integra un sistema de captación continua que registra la velocidad de cada coche que pasa por su campo de acción. La información se envía automáticamente al sistema central de la DGT, que tramita las denuncias sin intervención humana.

Cabe señalar que esta automatización permite alcanzar un ritmo de hasta 20 multas por minuto en situaciones de tráfico intenso.

Además, la conectividad es otro elemento clave, ya que el dispositivo transmite datos en tiempo real, lo que evita acumulaciones y permite actuar con rapidez en caso de detectar patrones de riesgo.

Su autonomía de dos semanas garantiza que pueda permanecer en un mismo punto durante largos periodos sin necesidad de mantenimiento, algo especialmente útil en tramos de obras prolongadas.

Dónde está instalado y por qué se ha elegido la A‑1 como punto de estreno

El primer radar remolque de Madrid está situado en el kilómetro 45 de la A‑1, en Pedrezuela, cerca de El Molar, dentro de un tramo en obras donde el límite de velocidad se ha reducido a 100 km/h.

La elección no es casual, ya que se trata de una zona con circulación densa, presencia de maquinaria y operarios, y un historial de incidentes vinculados al exceso de velocidad.

Por ello, la DGT busca reforzar la protección en estos entornos, donde cualquier impacto a alta velocidad tiene consecuencias graves. El radar remolque permite controlar el flujo de vehículos sin necesidad de instalar estructuras fijas que podrían interferir con las obras o requerir permisos adicionales.

La llegada de este radar introduce un elemento nuevo en la conducción: la imposibilidad de anticipar dónde habrá control de velocidad. Su movilidad diaria obliga a mantener la atención en todo momento.

Desde el punto de vista de la seguridad vial, el dispositivo permite actuar justo donde se producen los picos de riesgo. Su capacidad para operar durante semanas sin asistencia y su ritmo de sanción masiva lo convierten en una herramienta eficaz para reducir la velocidad media en puntos críticos.

Es importante señalar que la Dirección General de Tráfico prevé extender este modelo a otras provincias en los próximos meses, especialmente en carreteras con obras de larga duración.

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