El misterio del pez que desafía a Darwin: lleva 100.000 años reproduciéndose sin machos y no debería existir
¿Es posible sobrevivir 100.000 años sin machos? Descubre al Mollys Amazonas, el pez que rompe las leyes de la evolución y desconcierta a los biólogos.
La biología convencional dicta que la reproducción sexual es clave para la supervivencia a largo plazo, permitiendo la mezcla genética necesaria para evitar la extinción. Sin embargo, en las aguas de México y Texas nada una excepción que no debería estar ahí: el Molly Amazonas (Poecilia formosa).
Esta especie, formada exclusivamente por hembras, ha logrado sobrevivir durante más de 100.000 años mediante un proceso de clonación natural que desafía las teorías de Charles Darwin.
Por extraordinario que suene, todos los individuos son hembras, y además se reproducen como clones. De alguna forma, este pez desafía la evolución clásica de Darwin, pero lleva existiendo 100.00 años.
Científicos de todo el mundo intentan descifrar ahora cómo han evitado la acumulación de mutaciones dañinas que, según la lógica evolutiva, debería haberlas borrado del mapa hace milenios.
Es extraño porque, como todo el mundo sabe, uno de sus pilares básicos de a evolución pasa por la reproducción sexual. Es decir, la mezcla de genes entre dos individuos es la que permite generar variabilidad genética, lo que a su vez ayuda a las especies a resistir enfermedades, cambios ambientales y la acumulación de mutaciones dañinas.
La molly amazónica (poecilia formosa) es un pez de agua dulce originario de América, compuesto exclusivamente por hembras y que se reproduce sin machos. En otras palabras, se clona a sí mismo. Y aun así, ha logrado sobrevivir durante más de 100.000 años. ¿Cómo es posible y cómo es capaz de explicarlo la ciencia?
Para la biología evolutiva, esto representa un enigma. Según las predicciones clásicas, una especie asexual debería extinguirse rápidamente debido a la acumulación progresiva de errores genéticos. Pero este pez no se muestra de acuerdo: sigue existiendo, multiplicándose y manteniendo poblaciones estables. De ahí que muchos expertos coincidan: "no debería existir".
El pez que no necesita de machos
La poecilia formosa es una especie totalmente femenina. O lo que es lo mismo: no existen machos funcionales dentro de la población. Su reproducción ocurre mediante un mecanismo llamado partenogénesis dependiente del esperma, o más precisamente, ginogénesis.
¿Qué quiere decir esto? Pues que las hembras necesitan el esperma de machos de especies relacionadas únicamente para activar el desarrollo del embrión, pero ese material genético masculino no se incorpora al ADN de la descendencia. El resultado es que las crías son algo así como clones de la madre.
No hace mucha falta decir que este sistema es muy, muy raro en el reino animal y plantea un problema evolutivo importante: sin recombinación genética, el ADN debería deteriorarse con el tiempo. Esa es al menos la teoría, como dicen los expertos en la materia.
Lo normal es que, en organismos que se reproducen sexualmente, cada generación mezcle genes de dos individuos. Esto no es casualidad, sino que permite eliminar mutaciones dañinas y generar nuevas combinaciones genéticas que pueden ser beneficiosas.
Al replicarse casi sin cambios, el ADNI de la molly amazónica va directamente en la dirección contraria: se reproduce prácticamente sin cambios. Por eso las mutaciones perjudiciales pueden acumularse generación tras generación. O como dicen los expertos: no existen ninguna "recombinación" que permita eliminarlas fácilmente. Esto debería hacer que la especie fuese cada vez menos viable.
Este fenómeno tiene incluso un nombre. Es conocido como la "ratchet de Muller", una teoría que predice la degeneración inevitable de los linajes asexuales. Pero ahí está la molly amazónica para demostrar que esa teoría, al menos en lo que a ella respecta, no siempre se cumple. ¿La excepción que confirma la regla? Este pez no debería existir y, sin embargo, existe.
Investigaciones recientes, como las realizadas por la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich, han empezado a desentrañar un poco este misterio. Al menos hasta cierto punto. Lo que han encontrado es que este pez posee un mecanismo inesperado de "mantenimiento genético".
A pesar de no tener reproducción sexual, su genoma no está completamente estático. En lugar de eso, utiliza un proceso llamado conversión génica. Este mecanismo permite que una parte del ADN copie información de otra región del mismo genoma que es más "sana" o intacta, corrigiendo así errores acumulados.
Lo que los científicos explican es lo siguiente: aunque no hay mezcla de genes entre individuos, sí existe una especie de "reparación interna" del ADN que actúa como un sistema de corrección.
¿Es una forma de evolucionar extraña? Sí, pero también efectiva. Y que pone de manifiesto que, con Darwin o sin él, la reproducción sexual es la única forma eficiente de mantener la salud genética a largo plazo.