El fin de la contaminación: crean un "plástico vivo" con bacterias que se lo comen al terminar su vida útil

Un plástico que se descompone en el mar.
Un plástico que se descompone en el mar.Generado con IA

Investigadores logran integrar esporas bacterianas en polímeros para crear un material que se biodegrada al 100%. La solución definitiva contra los microplásticos ya es real.

Los investigadores han conseguido una vez más que la realidad supere a la ficción. Los científicos han diseñado un nuevo tipo de plástico que puede autodestruirse a voluntad, lo mejor de todo es que no genera microplásticos al descomponerse.

El secreto detrás de este invento es un material que incorpora microbios activables que degradan el plástico junto con los polímeros. El equipo de investigadores utilizó dos cepas bacterianas Bacillus para romper la estructura sin generar microplásticos ni residuos.

Un plástico que se descompone en seis días

Una botella de plástico puede tardar hasta 500 años en descomponerse por completo, creando miles de millones de microplásticos diminutos. Este nuevo material rompe la larga cadena de descomposición mediante microbios que pueden acelerar el proceso hasta tan solo seis días.

“Al incorporar estos microbios, los plásticos podrían "cobrar vida" y autodestruirse a voluntad, convirtiendo la durabilidad de un problema en una característica programable”, confirma Zhuojun Dai, uno de los autores del estudio.

La durabilidad del plástico se ha convertido en un problema cuando llega a ríos, mares y océanos. Los plásticos son polímeros, así que estos microbios podrían incorporarse en los plásticos biológicos.

“La constatación de que los plásticos tradicionales perduran durante siglos, mientras que muchas aplicaciones, como el embalaje, tienen una vida útil corta, nos llevó a preguntarnos: ¿Podríamos integrar la degradación directamente en el ciclo de vida del material?”, según Dai.

Un plástico biológico que se programa para descomponerse

Los investigadores han creado un “plástico vivo” que funciona cuando las esporas están inactivas y se degrada cuando se activan a 50 grados. La cepa de Bacillus puede llegar a programarse para descomponerse sin generar microplásticos.

Zhuojun Dai explica que “las bacterias Bacillus subtilis se programan individualmente con un circuito genético inducible capaz de secretar dos enzimas complementarias que degradan el plástico: la lipasa de Candida, responsable de la rotura aleatoria de la cadena, y la lipasa de Burkholderia cepacia, responsable de la despolimerización procesiva y que induce la esporulación”.

El equipo de investigadores ha ido más allá. El material mezclado con Bacillus permite crear dispositivos electrónicos flexibles y degradables que pueden crearse en cuestión de segundos con una impresora 3D.

Este invento incluso podría transformar la biomedicina para siempre. Los investigadores pretenden sustituir la cepa con policaprolactona, un material utilizado en algunas suturas quirúrgicas.

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