El acercamiento de Marruecos a EEUU en un momento en el que las relaciones de Madrid y Washington no pasan por su mejor momento ha generado ciertas suspicacias en la prensa y la sociedad española. Las relaciones con los vecinos nunca son sencillas y más cuando uno de ellos cree que te has metido en su 'parcela'. Al creciente acercamiento de Marruecos a EEUU hay que añadir otro ingrediente a tener en cuenta. Aunque la economía de Marruecos sigue a años luz de la de España, el país vecino está logrando importantes hitos que acercan cada vez más al país hacia la plena industrialización. Por un lado, según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), el PIB de Marruecos crecerá casi el doble que el de España durante muchos años (todo el horizonte analizado). Además, la economía marroquí parece haber superado un punto de inflexión clave en su desarrollo y tejido productivo. Ya gana más dinero exportando coches que fosfatos, lo que revela que su nivel de complejidad y desarrollo es cada vez mayor.
Según las proyecciones del FMI, el crecimiento económico de Marruecos se mantendrá por encima del 4% durante los próximos dos años, impulsado por la inversión sostenida en infraestructura, el turismo, las exportaciones, la mejora de la productividad en agricultura y su boyante industria del automóvil. Por el contrario, la economía de España crecerá alrededor de un 2%. Se prevé que el PIB crezca un 4,4% en 2026 y un 4,5% en 2027, antes de estabilizarse en torno al 4% a medio plazo, según las previsiones del FMI tras su último informe.
Abdelmalek Alaoui, economista y autor del libro 'Marruecos, el desafío de la potencia', señala en el prestigioso portal Project Syndicate, que la economía de Marruecos ha entrado en una especie de nuevo modelo que revela el verdadero potencial de este país. Este experto explica que "el futuro de África no lo escribirán países que esperen las condiciones perfectas. Lo escribirán países como Marruecos, que están sabiendo aprovechar al máximo su herencia poscolonial, a menudo desfavorable, para convertirse no solo en un ejemplo de éxito económico, sino también en un modelo a seguir para otros".
El cambio de modelo de Marruecos
Aloui argumenta que "Marruecos ha cruzado un umbral crítico después de que sus exportaciones de automóviles superen los ingresos por fosfatos, el recurso mineral que había sustentado la economía del país durante al menos un siglo. Contra todo pronóstico, un país sin petróleo, sin gas y sin otras ventajas evidentes en recursos naturales se ha convertido en el centro automovilístico más dinámico del Mediterráneo".
El destacado auge de la producción automovilística de Marruecos ha llamado poderosamente la atención en los últimos años. Aunque marcas europeas como Renault derivan parte de su producción en el país africano desde hace más de medio siglo, el boom de los últimos ejercicios ha hecho que sus cifras se disparen y que lleguen a amenazar a históricas potencias del automóvil como Italia, 'inventora' de la velocidad. Lo cierto es que el sector ha encontrado acomodo en un país muy cercano geográficamente a Europa y con menores costes laborales, aumentando exponencialmente sus inversiones en el mismo.
A las mayores inversiones de tradicionales marcas como la citada Renault y la también gala Citroën, se han sumado como nuevos actores los fabricantes chinos de baterías para vehículos eléctricos, que han apostado fuerte por el vecino de España. Este impulso ha llevado a que las cifras de producción ya sean superiores a las de economías del Viejo Continente como Polonia o Hungría.
Las cifras son más que elocuentes: Marruecos se ha convertido en el principal fabricante de automóviles del continente africano, por delante de Sudáfrica y Egipto, y ocupa el puesto 28 a nivel mundial. Cuenta con tres fabricantes de equipo original (Renault, Stellantis y NEO Motors Morocco), así como con más de 270 proveedores, repartidos por seis de las regiones del reino. Esta infraestructura le confiere una capacidad de producción de 960.000 vehículos al año. La tasa de contenido local es de un meritorio 69%.
Para hacerse una idea de su magnitud, cabe señalar que en 2022 la industria de componentes de automoción de Marruecos tuvo un valor superior a los 5.000 millones de dólares, mientras que en 2023 el valor total de las exportaciones del sector (vehículos y componentes) ascendió a 14.100 millones de dólares, recoge el medio especializado en las relaciones entre España y el Magreb Atalayar. Cabe destacar que más del 75% de esta producción se destina a la exportación. Marruecos se ha convertido por derecho propio en el principal exportador de vehículos a Europa, superando a grandes potencias asiáticas como China, Japón y la India.
Aunque los datos disponibles quedan algo desfasados, ofrecen una imagen muy fidedigna de lo que está ocurriendo. Según los datos de la OICA (Organización Internacional de Fabricantes de Vehículos Motorizados), en 2024 Marruecos produjo 559.645 automóviles por 591.067 de Italia. Aunque aún lejos de otros bastiones europeos como Alemania (más de cuatro millones), España (más de 2,3 millones) o Francia (900.000), el país africano batió de lejos a otros productores europeos como Portugal o Bélgica.
"Si bien la primera fase del surgimiento de Marruecos como centro de fabricación de automóviles fue impulsada por empresas europeas, más recientemente las empresas chinas han tomado la iniciativa. Pese a que ningún fabricante chino de vehículos ha establecido fábricas de ensamblaje final en Marruecos todavía (aunque algunas empresas ya han explorado el tema), las empresas chinas han realizado importantes inversiones en fábricas de componentes para automóviles, en particular para vehículos eléctricos", certificaba hace unos meses James Swanston, economista sénior para el Norte de África y Oriente Próximo de Capital Economics, en un informe.
El principal objetivo del sector automovilístico marroquí es duplicar la producción hasta alcanzar los dos millones de vehículos al año para 2030, lograr una tasa de integración del 80% y comprometerse con el uso de energías renovables y la descarbonización.
"Esto no ha sido un milagro. Ha sido algo más útil: un caso de estudio sobre metodología económica. Cuando Marruecos obtuvo la independencia en 1956, heredó una administración colonial diseñada para extraer recursos, no para desarrollar la economía. El acceso a la educación superior se había racionado despiadadamente. Apenas 1.395 estudiantes terminaron la secundaria ese año, y apenas 2.000 estudiantes universitarios estaban matriculados en todo el país. Prácticamente no había abogados capacitados para redactar leyes, ni economistas para elaborar presupuestos, ni ingenieros para gestionar un puerto", asegura Aloui.
Este experto explica que Marruecos comenzó a 'importar' a grandes talentos que habían estudiado en Francia (doctores, físicos...) que se convirtieron en embajadores, ministros e incluso primeros ministros. El país construyó su primer Estado con los recursos que tenía, no con los que deseaba tener, y ha mantenido este enfoque. "La lección es no esperar las condiciones ideales, sino convertir la improvisación en una política formal y reorientar el talento disponible en consecuencia".
El boom de Marruecos
Los resultados hablan por sí solos. Desde 1990 hasta hoy, el PIB casi se ha triplicado y la pobreza extrema prácticamente se erradicó. De 2000 a 2017, la renta per cápita creció más rápido que en casi cualquier otro lugar del norte de África y Oriente Medio. Desde el FMI aportan más datos acerca de la pobreza (la analizan en todas sus dimensiones, no solo la extrema) y también destacan el descenso gracias al crecimiento económico y las políticas inclusivas.
El informe explica que "Marruecos sigue disfrutando de estabilidad macroeconómica y de avances sostenidos en la mejora del nivel de vida, gracias a unas políticas macroeconómicas muy sólidas. Los indicadores socioeconómicos han mejorado y la tasa de pobreza multidimensional se redujo al 6,8% en 2024 desde el 11,9% en 2014. Las autoridades continúan aplicando el Nuevo Modelo de Desarrollo (NMD) de 2021 mediante medidas orientadas a modernizar las infraestructuras, reducir las desigualdades sociales y territoriales, promover el desarrollo regional y reforzar el Estado social".
Reformas estructurales y estrategia
El fondo explica que "este proceso se ha complementado con reformas en educación y sanidad destinadas a mejorar el acceso, la calidad y la eficiencia, así como con reformas de gobernanza para fortalecer el rendimiento del sector público y la rendición de cuentas. Para seguir impulsando la competitividad y la integración regional, el NMD pone el acento en la inversión en conectividad, energía, agua e infraestructuras digitales", señala el último informe de 123 páginas publicado por el fondo.
Aloui apunta que este desarrollo en las últimas décadas muy destacable, puesto que "nada de esto se debió a un auge de las materias primas ni a una bonanza económica extranjera. En cambio, Marruecos desarrolló una concepción específica del papel del Estado en la orquestación del desarrollo económico. En lugar de planificar desde arriba o desentenderse por completo, marcó la pauta, aportó los instrumentos adecuados y mantuvo el ritmo", asegura este economista en Project Syndicate.
"Por ejemplo, al desarrollar su industria automotriz, el objetivo nunca fue construir una sola fábrica, sino configurar la cadena de suministro nacional. En lugar de simplemente ofrecer exenciones fiscales a los ensambladores extranjeros, el Estado estructuró todo el ecosistema. Un fabricante de automóviles dependía, por ejemplo, de 200 proveedores de primer nivel, atrayendo así a 1000 subcontratistas a la cadena. Para 2023, el sector empleaba a más de 200.000 personas, con un contenido de producción local superior al 65%", argumenta Aloui.
Crecimiento del PIB de Marruecos
Kenji Okamura, subdirector gerente del FMI, señala que "la economía marroquí continúa demostrando una gran resiliencia. La agricultura, la construcción y el turismo impulsaron la actividad económica en 2025... Se prevé que el dinamismo del crecimiento se mantenga fuerte en 2026 y a medio plazo, respaldado por la inversión pública y privada en infraestructura". Todo ello con una inflación controlada.
De este modo, como se puede observar en el gráfico, la economía de Marruecos crecerá el doble que la de España, al menos, hasta 2031. Hay que tener en cuenta que Marruecos se encuentra mucho más lejos que España de la frontera tecnología y de su propia frontera de producción, por lo que esta economía tiene más sencillo lograr tasas de crecimiento más elevadas mientras que esto persista. Sin embargo, cabe destacar la estabilidad que se prevé para una economía que ha sido históricamente muy volátil (como buena parte de las economías en desarrollo) y que está logrando este éxito a base de modificar un sistema productivo hacia ramas más estables de la producción y que generan mayor valor añadido.
Otra prueba de las ambiciosas perspectivas de Rabat tiene que ver con el sector más en boca de todos ahora mismo: la Inteligencia Artificial. Marruecos ha presentado recientemente unos objetivos ambiciosos para el desarrollo de su sector de la IA. A mediados de enero, la ministra de Transformación Digital del país, Amal El Fallah Seghrouchni, anunció una nueva campaña en este ámbito. Para finales de esta década, el país pretende aumentar su producto interior bruto en 100.000 millones de dirhams (el equivalente a unos 10.000 millones de dólares) mediante la inversión en infraestructura digital e IA.
En una conferencia celebrada en Rabat, Seghrouchni anunció: "Queremos convertir a Marruecos en un futuro centro de excelencia en IA y ciencia de datos". Para lograrlo, se prevén inversiones en proyectos como centros de IA, de los que se beneficiarán tanto las universidades como la industria y la administración pública. La ministra también fijó el objetivo concreto de crear 50.000 puestos de trabajo relacionados con la IA y formar a 200.000 especialistas en IA para 2030. La empresa francesa Mistral AI, uno de los principales proveedores de IA en Europa, tiene la intención de participar en la implementación de esta estrategia.