Motor

¿Estamos educando malos conductores? Los niños aprenden los pésimos comportamientos de sus padres al volante

Young Driver es una famosa autoescuela de Reino Unido que imparte clases de conducción, teóricas y prácticas, a menores de 17 años. El objetivo de esta curiosa autoescuela es inculcar la importancia de una conducción segura y en cumplimiento de todas las normas, incluso antes de que tengan la edad de obtener su permiso de conducir. Los profesores que están en contacto con los futuros conductores aprecian de primera mano cómo influyen sus padres en sus conductas cuando se ponen al volante.

Los adolescentes se ponen al volante en un circuito cerrado acompañados por profesionales.

Mediante una encuesta entre mil padres se sacaron algunas conclusiones que no son demasiado positivas de cara al futuro y a la seguridad vial de los futuros conductores. De media los padres pasan tres horas y 51 minutos semanales en el coche con sus hijos, lo que supone que hasta los 17 años son más de 3.400 horas en las que los niños observan e interiorizan los comportamientos de sus padres al volante, que no siempre son positivos.

El porcentaje de padres que afirma no tener malas costumbres al volante es de solo el 13% mientras que la mayoría de ellos reconoce realizar esas malas prácticas y no querrían que sus hijos los imitaran. Al menos los más "infractores" (el 10%) reconocen realizar diez o más de esos malos hábitos diferentes durante la conducción. Aunque tanto las madres como los padres reconocen malos comportamientos similares, las mujeres son en realidad las que admiten la mayoría de esas malas conductas al volantes, incluido el exceso de velocidad.

Además de las clases prácticas de conducción, los jóvenes de hasta 17 años reciben formación teórica.

Las malas (y peligrosas) prácticas al volante

La encuesta ha servido para identificar los principales malos hábitos que los padres realizan al volante mientras viajan con sus hijos. El principal, cambiar de música mientras conducen (53%), comer al volante (48%), superar los límites de velocidad (35%), mirar el teléfono (29%), conducir bajo los efectos del alcohol (27%), realizar fiestas en los aparcamientos públicos (26%), no mirar por los retrovisores para comprobar los ángulos muertos (15%), cerrar el paso a otros conductores (15%), incorporarse a otra vía sin tener el espacio necesario y obligar a otro conductor a frenar (12%), contestar llamadas sin utilizar el manos libres (11%), no detenerse en los pasos de cebra (11%), acercarse demasiado a los ciclistas (10%) y adelantar sin visibilidad (6%).

Como en muchos otros ámbitos de la vida, los hijos tienden a imitar los comportamientos de los padres, también al volante.

Algunos de estos comportamientos son realmente graves, ilegales e infringen el Código de la Circulación, y aunque otros se podrían considerar como "distracciones" o errores de cálculo, son igualmente un riesgo muy serio durante la conducción y todo eso lo van absorbiendo los niños en el tiempo que comparten en el coche con sus padres. Ian Mulingani, director general de Young Driver, cree que es crucial inculcar hábitos seguros desde temprana edad: "Los niños son como esponjas. Absorben todo lo que ven, incluyendo cómo conducen sus padres. El problema es que incluso los malos hábitos aparentemente 'pequeños' pueden arraigarse en los jóvenes mucho antes de que se presenten al examen de conducir".

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